Estamos los tres en el auto. Necesitamos irnos ahora mismo, no sabemos si alguien nos ha visto pero no nos podemos mover. Yo no me quiero ir, no quiero dejar a Alex ahí. No soy capaz. —No podemos regresar —declara Gaby con voz rota viéndome por el retrovisor. Niego con la cabeza. No quiero escucharla. —Johanna —Gillian se voltea hacia mí. —¡Cállense. No puedo dejarlo ahí! Bajo del carro y corro lo más rápido al punto en el que estábamos, el cuerpo de Alex ha desaparecido, ya no está en el césped. Volteo de un lado a otro sin ver a nadie y corro hasta donde está la puerta trasera de la bodega para entrar. Hay un pasillo ancho y solitario, con un par de puertas a cada lado, sigo caminando, tratando de encontrarlo pero no hay nada, parece abandonada. El dolor de mi pecho es demasiado p

