Despierto y trato de reconocer mí alrededor. Estoy en cama y no tengo idea de cómo llegué a ella la noche anterior, intento hacer memoria y lo último que recuerdo es haberme despedido de Raúl y de Alejandro. Me incorporo en la cama pero el dolor de cabeza es demasiado fuerte y me recuesto despacio otra vez, miro mi despertador que marca las once y media de la mañana. Sin duda alguien alteró aquella bebida y del único que sospecho es de Josué. He escuchado rumores acerca de las repugnantes costumbres que tiene pero no los llegaba a creer. Me giro para quedar de costado pero me provoco un nuevo ataque de punzadas en la cabeza, un golpe seco interrumpe mi quejido y me asomo sobre las sábanas. En el suelo están los libros que saqué del despacho de Raúl. Suspiro y me vuelvo a cubrir con el e

