- ¿Podrían vaciar esto? . - la profesora de física nos extendió una botella, la miré con atención. Contenía un líquido amarillento, lo tomé y observé la etiqueta que tenía y lo que era: piña colada con alcohol.
- ¿Quiere que la vaciemos? . - le pregunté a la profesora extrañada, la botella ni si quisiera estaba abierta.
-Sí, espero que sirva para el experimento. - asentí; serviría
La necesitábamos para un experimento, en el cual le pondríamos vinagre, a un globo se le vertería dentro el bicarbonato de sodio, seguido colocamos el globo en la boquilla de la botella, se le pondría cinta alrededor y se dejaría caer el bicarbonato de sodio al vinagre dentro de la botella dejando que se mezclen creando un gas llamado dióxido de carbono que lograría el globo se inflara.
Un experimento para un proyecto en el que Lucí y yo nos involucramos, todo por el bien de saltarse clases y estar excelentes en una materia, en el proyecto se involucran uno o dos, incluso tres alumnos de diferentes grupos y grados participantes representando una materia. Lucí y yo representamos la materia de Física en este proyecto de vital importancia, hasta vendrían reporteros, directores de otras escuelas, entre otras personas que podrían ser importantes, también asistirán algunos alumnos de otros grados y grupos como observadores, el proyecto sobre la diversidad, no animal, más bien humana, diversidad entre los adolescentes, o algo así. No presté mucha atención.
Empezaría con una presentación del tema, objetivos, introducción, y una traductora que traduciría los objetivos de español a inglés, todo eso es mostrado por los grupos mayores. Liz también participaría dando un discurso sobre la diversidad en los adolescentes, sería una reflexión sobre la discriminación en gran parte, representando la materia de español, es una manera de concienciarnos a nosotros los adolescentes.
Liz apareció a mi lado justo cuando Lucí y yo nos dirigimos a los bebederos para tirar el líquido, primero abrimos la botella con ayuda de un destapa corchos que nos prestaron en la cafetería.
-No. - Liz me interrumpió cuando estuve a punto de tirar el líquido en la tierra.
- ¿Qué pasa? . - le pregunte.
- ¿No quieres saber a qué sabe? . - hizo un gesto hacia la botella en mi mano.
-Pues ... no, tiene alcohol. - no quería emborracharme momentos antes de iniciar el proyecto. Era capaz de hacer volar el aula.
-No seas aguafiestas, a ver ...- arrebato la botella de la mano, seguido se la llevo a la boca, y tragó, un largo trago, de repente escupió todo en la tierra, regando con su saliva y la piña colada con alcohol a un pobre árbol.
-Es asquerosa. - dijo mientras hacía muecas, sonreí complacida.
-Déjame probar. -arrebaté la botella de sus manos y lentamente me la llevo a los labios. Una vez ahí me detuve un momento, la incliné ligeramente y dejé que el líquido pasara a mi boca, no sabía tan mal, sabia a piña colada, acompañado con alcohol que en mi opinión arruinaba el sabor, iba a tragarlo cuando un golpe en la espalda me hizo escupir todo.
- ¿Qué te pasa? . - le pregunté a Liz enojada, mientras me limpiaba los labios con el dorso de mi mano.
-No quiero que te emborraches, ya es bastante mal que tengamos olor a alcohol. - sospecha con fastidio, aunque era cierto. Nunca me eh emborrachado, sin embargo, después de muchos e interminables ensayos, este era el que valdría todo y no quería arruinarlo.
- ¿Quieres? . - ofrecí en tono de burla hizo Lucí que nos observaba horrorizada, como si nos hubiéramos drogado.
-Suficiente tuve con ver como escupían eso, yo paso.
-Muy bien. - dijo Liz, asentí.
Tiré lo que quedaba en la tierra y seguido lavé la botella asegurándome de que no quedara nada.
Camino al aula nos topamos con un amigo que llevaba a la mano unos papeles.
- ¿Qué es eso? . - pregunto Liz.
-Son los alumnos que van a asistir como observadores, me mandaron a por ellos. - le contestó a Liz.
- ¿Puedo ver la lista? . - No entendía por qué Liz quería verla si hoy no habían llegado Valentín, ni Dante.
Sin embargo, de todos los modos, Liz inspeccionó la hoja y se fue a cierto grado y cierto salón donde sabían que estaban Valentín, Dante, y ...
- ¡Oh, por dios! . - Liz exclamo mientras se enfrenta con una expresión de completa sorpresa a la hoja que arrugaba entre sus manos.
- ¿Qué pasa? . - pregunté.
-Míralo por ti mismo.
En las letras claramente se leía:
Falcón Vidal.
-Verde. - susurré para mí misma.
- ¿Qué dijiste? . - escuché que me pregunto Lucí.
-Nada. -Devolví la hoja y yo encaminé el salón de clase como si nada hubiera pasado.
En estas últimas semanas había estado viendo con más detenimiento a Falcón y yo di cuenta de que era realmente atractivo. Poseía un cabello n***o ligeramente ondulado, una tez pálida que lo hizo ver como un vampiro, incluso cuando se posaba bajo el sol esperaba ver que empezara a brillar, sin embargo, eso nunca pasó. También tuve unos ojos negros hermosos, no pude decir mucho de su estatura porque nunca me paré a su lado para verificarla, aunque supongo que lo que es debido a un lado de sus amigos es uno de los más altos. Al observarlo noté que todo lo que realizaba un diario: caminar, sentarse, recargarse en una pared incluso, me desarmaba, todo lo que hizo de una manera tan perfecta.
De vuelta a la realidad me di cuenta de que ya había entrado al aula donde teníamos la presentación, mi nerviosismo era evidente, me di un pequeño golpe en el frente para comenzar a pensar y me quito el cabello, ya que, normalmente llevo siempre mi fleco de lado y me cubre un ojo.
Ya en lista de una bata blanca de hospital que me hizo ver como una "científica" para darle más presentación al experimento, Lucí y Liz ya llegaron. Lucí se encontró a mi lado mientras Liz se encontró con los demás chicos de la exposición, yo me recargué nerviosa en la mesa donde estaban todos los materiales mientras observaba a los maestros, observadores, dos periodistas, posiblemente esto aparecía en el periódico. Observé como Falcón sentar en la segunda fila, desviar mi atención a preparar y ordenar los materiales, una vez todos dentro, apagar las luces y comenzar todo.
La presentación hasta ahora iba perfectamente, decidí probar un punto mientras esperaba mi turno. Leí que, si observabas una persona con la mirada fija, esa persona eventualmente te miraría, se pondría nerviosa y quitaría la mirada, quería que Falcón se pusiera nervioso, así que busqué su mirada y me le quedé viendo intensamente, probablemente muy acosadora, cuando ya iba a rendirme miro, ¡Me miró! Sin embargo, en vez de ponerse nervioso y desviar la mirada me la devolvió, ¡me devolvió la mirada! Ojos marrones oscuro contra ojos negros, me miró como si pudiera ver mi alma y dentro de esta observara y conociera mis más oscuros secretos, su mirada intensa y penetrante continuaba en mí, sin el menor movimiento para retirarla, enviando mis mejillas empezando a calentar, ¡Me estaba sonrojando! Sin poder evitarlo, retiré la mirada para que no notara mi sonrojo y la fijé en el suelo, que vergüenza...