Escarlata no buscó el refugio de la Legión Lésbica, más bien se puso de pie en la entrada del instituto la cual tenía una especie de techo, tocó la puerta muchas veces, llamó a gritos muchas veces más, pero ni siquiera el guardia estaba ahí en el patio del instituto ni en el garaje de la entrada. Fue entonces cuando un hombre corpulento se acercó a ella, comenzó a tocar con más fuerza la puerta con la esperanza de que le abrieran, pero aquel hombre que entró por el garaje y que merodeaba por el terreno del exterior del internado no hacía otra cosa que acercarse a la pelirroja, nadie le abría, nadie acudía a su rescate. Este hombre llegó a ella y la sujetó desde atrás, Escarlata comenzó a sacudirse con fuerza esperando ser soltada, este hombre se enfureció más todavía y la lanzó al suelo

