EL GRITO DE GUERRA.

2370 Palabras
Seis semanas transcurrieron desde que pasó todo aquello, desde entonces no volvieron a atacarla, pero seguían ignorándola de una forma bastante desagradable. Escarlata daba pasos hacia el baño luego de la clase más aburrida de su vida, lo que se encontró la impactó a tal punto de paralizarse por completo, ella entró al baño de la universidad y escuchaba los gemidos de dos chicas, cerró la puerta de golpe así disimulando el haberse ido, se sentó en el lavamanos para evitar que por el muy diminuto orificio debajo de la puerta de cada uno de los inodoros supieran que ella estaba ahí. — Ya se fue— dijo una de ellas. — Deberíamos irnos... No querrás que acabemos como la pelirroja de quinto año— así era conocida Escarlata, como la pelirroja del quinto año. — Lo que es estar en un ambiente homofóbico... — Pero nosotras no somos frágiles— intervino— nosotras sí sabemos defendernos... — Deberíamos juntarnos y hacer una revolución. — Sí, pero... Primero revolucionemos aquí... Entre nosotras. Fue entonces cuando volvieron a lo suyo. Escarlata esperó quieta que terminaran las chicas con lo suyo, una vez que terminaron estas salieron de la puerta, quedaron en shock al ver a Escarlata cerca de ellas. — No... — ¡No se preocupen!— Interrumpió Escarlata a una de las chicas— me gusta la idea que plantearon, por eso me quedé...— Mi nombre es Escarlata. — Mucho gusto— dijo una de ellas— yo soy... Silvestria— se presentó la chica más alta de las dos, una chica de cabellos color miel y lisos. — Yo soy Amine— se presentó una chica de cabellos negros, estilo afro. Las dos chicas eran de tez blanca y de ojos café claros— somos de cuarto año. — Vamos a un lugar más discreto— ordenó Silvestria sonando obvia— por cuestiones de seguridad...— sacó una máscara y una peluca. — ¿Le darás tu máscara?— Preguntó aterrorizada Amine. Silvestria asintió con la cabeza. — Es molestamente sorprendente el que para humillar a alguien no hay que ocultarse, y para ser lesbiana sí hay que hacerlo... El que diga que esto es escogido está definitivamente drogado o con un grave retraso mental— Comentó Escarlata en un suspiro. — O simplemente no sabe lo que está diciendo— corrigió Silvestria. Amine sacó su máscara, todas llevaban máscaras de Hello Kitty con pelucas arco iris y suéteres con capuchas. Escarlata se colocó una capucha y cubrió su rostro con su máscara, Amine se colocó su máscara con su peluca y su suéter n***o cubriéndose el rostro con la capucha, Silvestria por otra parte se cubrió la cara con la peluca. Una vez resueltas todas ellas salieron. — Tenemos un refugio de lesbianas— dijo Silvestria a lo bajo— pronto sabrás dónde es, vamos. Las chicas salieron del baño en grupos, el lugar estaba perfectamente despejado, ellas hablaban con unos códigos bastante extraños, era como otro lenguaje, uno al que Escarlata no podía acceder, era increíble el poder que la homofobia tenía sobre el internado, como el odio a otras manifestaciones del amor estaba apoderado del internado y cómo nadie hacía nada, pero... Quien ríe de último ríe mejor, así dice el refrán. Ellas llegaron a la entrada del internado, caminaron hasta perder de vista el lugar, el típico internado con un enorme patio, se perdieron entre los árboles del lugar hasta llegar a una parte específica del enorme bosque, Silvestria dio cuatro saltos, cada uno diferente al otro, el primero con ambos pies, el segundo con el pie izquierdo, el tercero con el pie derecho y el cuarto un salto hacia atrás aterrizando con ambos pies y colocando las dos palmas de sus manos en donde estuvo brincando antes... Sorprendentemente se abrió, era la puerta de un sótano que estaba muy bien escondido... Era una construcción con bloques. — Bienvenida al refugio lésbico— no era un lugar muy grande, pero tenía varias hamacas dentro, chicas de todas las edades, colores y tamaños, femeninas, varoniles, rockeras, sifrinas, de todo, pero todas con algo en común: Son lesbianas. Este lugar se fundó veinte años atrás por la ayuda de un grupo de chicas lesbianas de clase alta que constantemente le pedían dinero a sus padres, poco a poco sumaron lo que necesitaron hasta construir aquel pequeño sótano. Ellas llegaron a esa situación por la brutal cantidad de rechazo que recibían por su condición. Las chicas miraron con rechazo a Escarlata, se dirigieron a Silvestria y a Amine. — ¿Qué hace esta aquí?— Preguntó una de cabello corto y morena, bastante corpulenta. — No queremos impostores aquí. — ¿Se te olvidaron las normas? ¿O quieres que se te niegue el acceso a este lugar? Escarlata se sintió rechazada por los reclamos, ninguna de ellas era amable, es lógico, debido al historial de bullyng y rechazo que tienen todas, excluídas del internado, sus únicas amigas eran ellas mismas, pero tenían un estricto código normativo que no cumplía otra función que la de protección y supervivencia, porque no es un secreto que vivir meses o años de rechazo por una forma diferente de ser o de amar, vuelven a las personas de fuerte caparazón, cerradas con el resto para evitar que el resto les lastime. Comenzaron a hablar en código, posteriormente a discutir en códigos extraños, una vez que dejaron de hablar aquello, todas miraron a Escarlata. — Ya tendo suficiente rechazo allá afuera como para tenerlo aquí también, y por personas que supuéstamente son como yo y han pasado por lo que yo, pero parece que soy la única a la que le hicieron todo aquello. — Decidimos, darte la bienvenida a este lugar— dijo aquella chica— si dices una sola palabra con alguien de esto, te aseguro que no podrás volver a entrar aquí y que te comerán allá afuera viva las intolerantes de allá arriba. — Gracias— fue todo lo que pudo decir. — Lo primero que haremos será ir a la sala de audición y darte esta máscara— una máscara de Hello Kitty, sacó también una capucha— ya veía venir tu venida, pensé que sería más tiempo, pero por lo visto... Tuviste suerte. También te daré esta peluca, todas vestimos este suéter n***o, peluca arco iris y máscara de Hello Kitty. — ¿Por qué Hello Kitty? Entiendo la capucha y los colores de la bandera LGBT, pero lo que no me queda claro es eso. — Menos preguntas y colabora, el tiempo es oro— ¿Es esto una base militar? Se preguntó Escarlata sintiendo repulsión de ese lugar que aunque la acogió, no fue nada amable con ella— ve la lista y tendrás los nombres de todas las chicas, por ahora irán cuatro hacia la cabina de audio, dos que sepan pelear, dos con habilidades informáticas, una que tenga las llaves de todos los rincones del internado y una con habilidades oratorias. Escarlata: Tú entrarás a la cabina y vas a dar un discurso que se te entregará. El refugio tiene a 19 lesbianas, incluyendo a Escarlata. Ella colocó su máscara junto a Amine y a Silvestria, salió acompañada de otras tres chicas, todas fueron por atajos y rincones solitarios del internado, rincones característicos porque nadie los frecuenta, llegaron hasta una cabina donde una de las chicas sacó de los bolsillos de su suéter un llavero lleno de numerosas llaves talladas con algunos códigos extraños de tres dígitos, abrió la puerta, hizo la seña para que Escarlata entrara, con ella pasaron dos chicas, ellas colocaron un pendrive, iniciaron un proceso de hackeo al sistema de este lugar, fue entonces cuando una de ellas le entregó un texto a Escarlata, la cual se armó de valor para decirlo: — Somos la doble ele— comenzó el discurso, Escarlata se sintió nerviosa, pero continuó más determinada que nunca su discurso— se hace un llamado al personal directivo, docente y estudiantil de dicho internado, que la LL existe, tiene más gente que nunca, se hará a dicho personal una solicitud para brindar respeto a los derechos de la joven Escarlata Arriechi, estudiante del Quinto año de la secundaria, así como a la joven Josefina Camacho, que fue echada de su habitación, recuerden que el amor es amor sin importar sus manifestaciones, y si por tener una forma de amar se llevarán a cabo semejantes faltas de respeto, la LL, partidarias de la igualdad y de la tolerancia, saldremos de nuestras habitaciones, de nuestros salones de clases y de cada rincón en donde estamos, saldremos y cambiaremos a la directora por uno que abra los derechos para todo el colectivo estudiantil por igual. O se respeta a todos por igual, o se hará que a la fuerza todos tengan el mismo respeto. Las portadoras de los últimos movimientos homófobos llevados a cabo en nuestra institución, porque esta es tanto de ustedes como de nosotras, se castigará adecuadamente a las responsables, mientras tomamos el poder, disfruten el que les queda... Porque es tan finito como su reinado del mal, vamos a protestar, con todo. Firma: La legión lésbica, mejor conocida como doble ele. La voz de Escarlata se escuchaba alterada en las cornetas repartidas en todo el internado, llegando a cada rincón del mismo, a los oídos de cada individuo. Una vez que Escarlata finalizó aquel discurso se apagó el lugar, ellas salieron de la cabina de audio la cual era completamente cerrada por lo que por dentro no se podía ver, ellas regresaron al refugio en silencio, en donde despojaron de su ropa, al volver a la vestimenta de antes, ella regresó al internado, Comenzó a caminar hacia su habitación, pero antes de llegar a la parte correspondiente desde atrás recibió el impacto de una bomba de agua, la cual estalló sobre su cabello, ella volteó para ver quién era, varias chicas caminaron hacia ella en el reducido pasillo con varias bombas. Agradeció que al menos fueran de agua. — Puede que hayas conseguido apoyo, pero dejaremos claro quiénes mandan— dijo Greimar tornándose salvaje— ¡¡Al ataque!! Tras ese grito ed guerra, todas lanzaron sus respectivas bombas de agua, Escarlata comenzó a correr pero todas las persiguieron, una de ellas se adelantó justo cuando dejaron de lanzar bombas para empujarla una vez más al suelo, una vez frágil allí abajo la rodearon una vez más, lanzando bombas de agua desde todas las direcciones hacia todas las partes posibles del cuerpo de Escarlata, del cuerpo y de su cara, los insultos no faltaron. Una vez que dejaron de lanzarle bombas la tomaron de los brazos y piernas, rompieron todas las prendas que llevaba dejándola completamente desnuda, una vez que estuvo libre de toda pieza de ropa algunas sacaron sus cámaras mientras que otras sacaron labiales, comenzaron a escribir alrededor de su cuerpo insultos como "lesbiana frustrada", "bollera", "cachapera", "camionera", "aberración", "enferma", "abominación", "pervertida" labiales de todos los colores exitentes. Escuchaba las risas, sentía las manos sobre su cuerpo, la sensación de trazos en su cuerpo con labiales, las burlas, los insultos, se escuchaban los sonidos de inicio y de fin de grabaciones, los flashes de fotografías, el sonido emitido al tomarlas, los abucheos, todo, haciendo que en cada milésima de segundo Escarlata se sintiera más humillada que en el anterior. Cuando por fin terminaron todo aquello, todas se fueron dejando los restos de ropa en el suelo, afortunadamente, porque entre esos restos estaban sus llaves en unos bolsillos, Escarlata agradeció que no fue golpeada esta vez, ella discretamente, moviéndose mientras su desnudo y expuesto cuerpo temblaba llegó a su habitación en la cual estaba una disgustada Maria Magdalena, lo primero que hizo fue maldecirla. — Lo que expones por fuera es lo que eres por dentro, ve a ver si expones bendiciones para que seas eso— le dijo irónicamente Escarlata. — ¡Claro, estás de buen humor porque salieron de la nada unas estudiantes a defenderte! Seguro que las manipulaste, ¡Pues te irá peor! Escarlata no resistió, sujetó a Maria Magdalena por la cintura con fuerza para evitar que esta se soltara y la cargó, de alguna forma se las ingenió para amarrar de brazos y piernas a Maria Magdalena a la cama usando las sábanas. Una vez que la tuvo retenida se colocó encima de esta y desabrochó de su camisa de botones dejando su abdomen expuesto. — Vas a pagar... Maria Magdalena— le dijo con una voz muy rencorosa— cada golpe, cada bomba... Cada lágrima, cada letra escrita en mi cuerpo, cada insulto, la mayoría de esos labiales que puedo ver al observar las marcas en mi cuerpo, me he dado cuenta de que son los que me quitaste antes... Todo. Vas a pagar todo. Luego de amarrarla y de dejarla con el sostén expuesto, Escarlata salió de la parte baja de la litera, tomó una de sus prendas favoritas junto a una tijera, rompiéndola en múltiples pedazos, Maria Magdalena gritaba pidiendo ayuda desesperada, pero tal como le sucedió a Escarlata, nadie acudió a su rescate. Luego, botó todos los pedazos de tela en la papelera. Tomó uno de los labiales de la morena y lo usó para rayar el cuerpo de Maria Magdalena, sin mensajes, simplemente rayarlo hasta destrozar por completo aquel labial, dejó su abdómen color rojo porque ese era el color del labial, posteriormente tomó las pinturas de uñas de Maria Magdalena y las quebró. Al hacer todo eso, fue al baño para sacarse todos los labiales que dejaron en su cuerpo, una vez bañada se vistió colocándose una bata azul y se fue a acostar, dejando a una Maria Magdalena que soltaba gritos llenos de ira por todo lo que la pelirroja había hecho. — Tranquila, que con todo lo que he hecho no compensa ni la mitad de lo que tú me has hecho  a mí... Pero como no soy mala, diré que ya estamos a mano— dijo desde arriba Escarlata. Maria Magdalena gritó numerosas veces hasta que se irritó por completo su voz y tuvo que detenerse, muchas horas transcurrieron para que sucediera eso, fue entonces cuando ambas se quedaron dormidas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR