Al día siguiente, cuando abrí los ojos, Peter ya estaba vestido. Antes de que saliera, le pregunté adónde iba. —Voy con Missi —respondió. —¿De verdad? Después de la noche que pasamos, ¿vas a ir con ella? —dije, sintiéndome herida. —Hablamos después —dijo Peter, saliendo de la habitación. Me sentí devastada. A pesar de todos mis esfuerzos, sentía que lo perdía más cada día. Peter bajó a su despacho acompañado de Missi. —Peter, ¿por qué me despiertas tan temprano? Hoy es domingo —protestó Missi. —No podía esperar para hablar contigo —respondió Peter, serio. —¿Qué quieres hablar conmigo? ¿Acerca del día de nuestra boda? —preguntó Missi, esperanzada. —¿Creíste que jamás recordaría, Missi? Anoche, mientras hacía el amor con mi esposa, lo recordé todo. Estás tratando de alejarme de Laur

