Pablo besó a Missi, imaginando que a quien besaba era a Laura. La tomó en sus brazos y la llevó a su habitación, donde la desnudó lentamente. Besó su boca, su cuello y su abdomen, descendiendo hasta llegar a su parte más íntima. Besaba sus pechos y recorría su cuerpo con ansias. Missi le demostró sus habilidades, envolviéndolo en una locura de excitación. Pablo entró en Missi con fuerza, imaginando que el rostro que veía era el de Laura, moviéndose con brusquedad e intensidad. —No sabes cómo te deseo, Laura —susurró Pablo. —Haces el amor increíblemente bien, Pablo. De ahora en adelante, te desearé a ti —respondió Missi. Missi giró a Pablo, quedando ella encima. Se movía sobre él de una forma que volvía loco a Pablo. Después de terminar, Pablo le dio su respuesta final a Missi. —Acepto

