—¿Qué? –preguntó Ryan con un hilo de voz, Adele lo miraba esperando alguna respuesta—. ¿Cómo que quién soy? Retrocedió lentamente y su espalda chocó contra la pared. Esto no le podía estar pasando, no a Ryan. Uno de sus mayores temores se estaba haciendo realidad, era verdad. El médico tenía razón cuando dijo que Adele no recordaba nada, sin embargo, Ryan quiso mantener la fe de que a él si lo recordaba. —Ryan —escuchaba como decían, pero lo escucho lejos, como si hablaran en un susurro a metros de distancia—. Ryan —repitió la misma voz, ahora podía escucharlo más claro a su alrededor. Aún se encontraba en la sala de espera y sus amigos lo miraban preocupados. Todo había sido una pesadilla. —¿Estás bien? —Sí, sí, solo tuve… Me imaginé algo —contestó Ryan, trabándose con las palabras

