—Es impresionante como aún después de todo lo que está pasando se mantenga tan fuerte, pero sólo es por fuera, sé que por dentro está mucho peor que nosotros —susurró Melanie, conversando con Brandon acerca de su hermana. —Sigo sin poder creer que no recuerde a Ryan —comentó Brandon también en susurros—. ¿Crees que me recuerde a mí? —Supongo, ustedes son amigos desde la infancia —Mely se encogió de hombros. Ryan apareció por fin, con Giselle tomada de su mano. La pequeña, que crecía dos centímetros diarios, saludó a su tía con un abrazo. Melanie la sentó en sus piernas y le dio un caramelo. Giselle se lo enseñó al papá con alegría, Ryan la miró con sorpresa y le animó a que lo comiera. La espera era cada vez más larga. En la sala de terapia intensiva, los padres de Adele conversaban

