Brandon daba vueltas y vueltas en la cama. Por más que buscaba conciliar el sueño, este huía de él. Por más que tuviera a una mujer hermosa durmiendo a su lado, en su mente revivía todos los momentos apasionados con Melanie Annette. Ella era su mujer, la que amaba, la que deseaba tener a su lado todos los días de su vida. Podía sentir el aroma a fresa de su perfume y el olor a coco de su cabello. Melanie era una belleza tropical, con descendencia italoamericana. Cerró los ojos tratando de evadir aquellos pensamientos pero estos lo atormentaban. Brandon se sentía perdido en un mar de emociones como el coraje, la tristeza, los deseos y la felicidad. No puedo sacarte de mi mente, ¡maldita sea! Te amo, Melanie, te amo con locura y desesperación. Parecía un chiste porque justo eso pensab

