—¿Viniste sola? —preguntó Adriana, Adele miró a la chica y luego a Ryan—. Ah, ya entiendo. ¿Andan juntos? ¿Es tu novio? —No, no es mi novio —repuso Adele analizando las actitudes de ella. Sacudió la cabeza, aturdida ante tantas otras preguntas— Él y yo solo somos amigos, vinimos juntos, sí. Solo que… —¿Pero no te gusta? Porque ese tipo está divino. —comentó Lauren, una rubia operada con voz estridente, solo escucharla causaba cringe. «Es mío, perra», pensó Adele —Claro que me gusta, muchísimo pero solo somos amigos. —Adele buscaba la manera de justificar, no quería parecer la víctima o causar lástima. Debía ser inteligente si no quería que Lauren lo siguiera mirando como si fuera comestible—. Quiero decirle lo que siento, aunque no sé cómo hacerlo. —Lauren miró a Ryan que subía las

