Capitulo 6

1114 Palabras
No entiendo nada. Ni a Ryder. Ni esta noche. Ni por qué estoy en mitad de un bosque con el chico que me odia. O dice odiarme. Porque alguien que te odia no amenaza de muerte a su hermano por ti. ¿No? La cabaña es pequeña. Muy pequeña. Madera oscura. Una chimenea vieja. Una cocina mínima. Un sofá. Una cama. Solo una. Perfecto. Ryder entra primero. La puerta golpea detrás de nosotros. Tira unas llaves sobre la mesa. Después deja un stick de hockey junto a la puerta. Como si fuera completamente normal traer un arma improvisada a una cabaña. Su respiración sigue pesada. Nudillos abiertos. Sangre seca. Mandíbula tan tensa que parece doler. —Dormirás en la cama —dice. Ni hola. Ni explicación. Solo orden. Me cruzo de brazos. —¿Y tú? Señala el suelo. Junto a la puerta. —Aquí. Parpadeo. —¿En el suelo? —Sí. —Eso es ridículo. Silencio. Abre un armario. Saca una manta vieja. La deja cerca de la entrada. Como si ya hubiera decidido todo. —No pienso discutir. —Yo tampoco pienso dormir mientras tú estás tirado ahí. Por primera vez me mira directo. Dos segundos. Frío. Cansado. Algo roto detrás de los ojos. —Ashley. Su voz sale baja. Peligrosa. —Duérmete. Y ya. Conversación terminada. Odio eso. Muchísimo. Voy al baño sin decir nada. Pequeño. Viejo. Pero limpio. Me miro al espejo. Qué desastre. Pelo horrible. Cara cansada. Y la marca roja de mi muñeca sigue ahí. Mi estómago se revuelve. Jaxon. La cocina. El momento en que me agarró. El beso. No querido. No pedido. Aprieto los ojos. No quiero pensar. Busco algo para ponerme. Nada. Abro un armario pequeño. Sudaderas. Ropa vieja. Claramente de Ryder. Porque todo es n***o. Todo. Agarro una enorme. Sin pensar demasiado. Me cambio. La tela me queda gigante. Huele a él. Lluvia. Madera. Ese olor raro que tiene siempre. Idiota. Cuando salgo— Ryder está quitándose la sudadera manchada. Se queda quieto un segundo. Me mira. Dos segundos. Apenas. La sudadera enorme de él casi me llega a las rodillas. Sus ojos bajan. Suben. Mandíbula tensa. Aparta la mirada enseguida. —La encontré ahí —digo rápido—. Si molesta— —No. Eso es todo. No. Se gira. Abre un botiquín. Alcohol. Gasas. Empieza a limpiarse los nudillos. Fatal. Como un animal herido que claramente nunca aprendió a cuidarse. —Déjame ver eso. Ni sé por qué lo digo. Él ni levanta la vista. —No. —Te sangra. —Ya lo sé. —Ryder— —Estoy bien. Mentira. Clarísima mentira. Se le nota en la cara. En cómo aprieta los dientes cuando el alcohol toca la piel rota. Me siento al borde de la cama. Silencio. La chimenea cruje. La lluvia golpea afuera. Ryder termina. Deja el botiquín. Agarra el stick de hockey. Lo pone al lado. Cerca de la mano. Como si esperara una guerra. —¿Siempre haces esto? —pregunto. —¿Qué? —¿Escapar a cabañas? —No. —Entonces ¿por qué existe esto? Silencio. Muy largo. —Cuando no quiero gente. Claro. Muy Ryder. —Gracias… supongo. Él se queda quieto. Mirando el fuego. —No des las gracias. —Me has salvado. Mandíbula tensa. —No. —Sí. —Solo evité un problema. Mi pecho hace algo raro otra vez. Odio eso. Muchísimo. Me meto bajo la manta. Él se sienta junto a la puerta. Espalda contra madera. Stick al lado. Como un perro guardián enfadado. —Buenas noches —murmuro. Silencio. Cinco segundos. Después— —Duerme. Eso cuenta como cariño viniendo de él. Creo. Despierto. Oscuro. Muchísimo. Miro el móvil. 03:08 AM Sed. Perfecto. Me levanto despacio. La cabaña está helada. Camino hacia la cocina pequeña. Y entonces lo veo. Ryder. Dormido. O algo parecido. Porque ni dormido parece tranquilo. Está sentado en el suelo. Espalda contra la puerta. Stick de hockey aún en la mano. Como si literalmente hubiera planeado golpear a alguien si entraba. Sus nudillos siguen rotos. Sangre seca. Cara cansada. Mandíbula tensa incluso dormido. Como si siguiera peleando en sueños. No parece estar descansando. Parece sobrevivir. Mi pecho se aprieta raro. Muy raro. Hay una manta medio caída a su lado. La agarro. Dudo. Mucho. Luego la dejo encima de él. Solo un poco. Por el frío. Nada más. Sus ojos se abren de golpe. Oscuros. Despiertos inmediatamente. Como si jamás hubiera estado realmente dormido. Casi me asusto. —Perdón— —Vuelve a la cama. Voz ronca. Fría. Baja. —Solo quería— —La cama. Parpadeo. —Estás congelado. —Ashley. Mandíbula tensa. —Vuelve. Silencio. Le miro un segundo. Él sigue agarrando el stick. Mirando la puerta. No a mí. Como si estuviera esperando algo. Como si todavía creyera que Jaxon iba a aparecer. Vuelvo a la cama. Pero no me duermo rápido. Porque cada vez que abro un ojo… Ryder sigue ahí. Despierto. Vigilando. La mañana llega horrible. Fría. Y demasiado pronto. Escucho voces. Bajas. Abro los ojos lentamente. Ryder está de pie. Sin camiseta. Cabello revuelto. Cara de no haber dormido nada. Nudillos vendados. Teléfono en la mano. —¿Qué coño pasó? —escucho una voz masculina. Daniel. Oh Dios. Ryder no cambia la expresión. Ni un poco. —Nada. —Jaxon tiene media cara rota. Silencio. —Pregúntale a él. —Ryder— Cuelga. Sin más. Literalmente cuelga. Se queda quieto. Respirando lento. Como si estuviera cansado del planeta. —No deberías colgarle así a tu padre —murmuro. Ni me mira. —Da igual. Me siento. Él sigue junto a la ventana. Brazos cruzados. Sin camiseta. Y honestamente eso debería ser ilegal. No. No pienses eso. Idiota. —No dormiste —digo. Silencio. Luego: —No. —¿Por qué? Esta vez sí gira un poco la cabeza. Solo un poco. —Por si volvía. Mi garganta se seca. —¿Jaxon? —Sí. Como si fuera obvio. Como si realmente creyera que iba a venir al bosque. Mi pecho hace otra cosa rara. Porque nadie había hecho algo así por mí. Nunca. Escuchamos un ruido afuera. Motor. Mi cuerpo entero se tensa. Ryder también. Pero diferente. Frío. Instantáneo. Peligroso. Se mueve rápido. Demasiado rápido. Agarra el stick de hockey junto a la puerta. Mandíbula dura. Ojos muertos. —Ryder… Mira por la ventana. Silencio. Largo. Feo. Luego habla. Sin apartar la vista. —Quédate aquí. Mi corazón se acelera. —¿Quién es? Él aprieta más fuerte el stick. —Espero equivocarme. Camina hacia la puerta. Frío. Listo para pelear otra vez. Y afuera— Un coche n***o acaba de detenerse frente a la cabaña.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR