Capítulo 24
Adara
—Ya tenemos todo, ¿que me dicen ustedes?—le pregunto a Dilan y Wendy.
—Ya no nos falta nada, solamente vamos a un almacén donde vendan todo para fiesta, para comprar alguna serpentina y luces led para dar ese toque estilo Neón por lo menos a la entrada—exclama Dylan.
Él siempre ha tenido varios gustos por la decoración y el buen vestir a veces no quisiera pensar nada raro de él, aunque era nevitable tenía varios toques que no sé como describirlo.
Seguro son ideas mías y él solo tiene un muy buen gusto.
—Vamos al otro almacén — digo y salimos del supermercado.
Veo a Cody recoger todos los bolsos, tratando de ayudar en algo, lo que puede hacer sin cruzar una palabra conmigo. Supongo que le quedó muy claro que le voy a responder mal, a menos que quiera otra bofetada, más le vale que mantenga su distancia.
No quiero verme como la mala de la historia pero ya Dylan sabe la verdad y Wendy lo vio con sus propios ojos. Así que no hace falta disimular mientras esté con ellos, cuando llegue a casa si tengo que poner otra cara y sonreír más por amor a mi hermano, todo por no dañar una amistad que llevamos forjada desde hace años.
Solo me falta perdonarlo pero una vez que lo perdone en parte, también seré libre.
Entramos al almacén y Wendy Dylan salen corriendo al área de decoraciones de neón, no sé porque van tan rápido como si fuéramos a llevar muchas cosas, esto no es un cumpleaños mucho menos una fiesta de niños, simplemente una temática para jóvenes adultos.
Sigo caminando y comienzo a ver muchas cosas bonitas, muñecos de porcelana, juguetes de fiesta, e incluso muchos paquetes de globos pero no voy a escoger nada, aunque admiro lo llamativo qué es esto.
—Adara— me dice Cody acercándose por mi espalda—¿Será que podemos hablar?
—¿Qué quieres? ¿no entiendes que no quiero hablar de nada contigo?—le respondo tajante.
—Por favor, solo dame unos minutos para explicarte todo.
—¿Me vas a negar que se besaron?
—No, pero—lo interrumpo.
—Entonces no tienes nada que explicar. Es evidente que tienes algo con ella o son novios o simplemente es una aventura. No te preocupes por mí, ya eres libre para hacer lo que te dé la gana.
—No se trata de eso Adara, por sobre todas las cosas no quiero que me odies, no quiero perder aunque sea tu amistad—me ruega.
Siento mi corazón ablandarse, así que le voy a dar una oportunidad.
—tienes 10 minutos para explicar todo lo que tengas que decir.
—¿Prometes que me vas a escuchar?
Vaya que quiere ser exigente, que gracia tendría si no lo hiciera.
—Si no te fuera a escuchar diría que no, pero voy a estar dispuesta a entender.
—Gracias—suspira— salgamos para hablar.
Salimos del almacén y caminamos por el resto del centro comercial a una mesa de una heladería, nos sentamos y él se nota un poco asustado.
No voy a negar que tiene razones para estarlo.
Llega uno de los meseros y Cody le habla pidiéndole dos conos de helado de vainilla.
El mesero se va y cody me mira,—Tengo que hacer un pedido para que nos dejen estar en la mesa sin ningún problema, no quiero que cuando vayamos en la mejor parte de nuestra conversación, nos tengamos que retirar.
—Tranquilo, no soy tonta, sé porqué pediste los helados— le digo odiosa.
—Reconozco que hice mal y que estás muy molesta pero...Es que entre nosotros no hubo nada serio, o al menos tú no dejaste que yo diera ese pasó cómo tal.
Sí lo que busca es tratar de calmarme, con eso lo que hizo fue aumentar mi furia.
—¿Eso significaba que podíamos besarnos otra persona? si me lo hubiera dicho en un principio quizás yo hubiera tratado conocer a otra persona.
—No, eso no es que quiero decir. Discúlpame en realidad hablo como idiota.
—Lo que pasa es que las chicas hicieron un reto, entre ella y yo, solo fui y por estar de gracioso, acepté que lo cumpliera.
—Si yo hubiera estado en tu misma situación, ¿Crees que hubieras visto bien que yo me besara con otro chico? dime, quiero tu sincera respuesta a eso.
—Creo que hubiera matado a golpes al tipo.
—Vaya, parece que ahora sí me estás entendiendo.
Quiero que me perdones por haber sido un cretino, no te molestaré más con estos asuntos. Solo te pido que Comencemos de cero, como amigos.
Mi enojo no puede durar para siempre...
—Está bien, te perdonaré, pero me tienes que dar mi espacio, no pretendas que todo va a ser como antes. Dame mi tiempo para olvidar todo lo que pasó y volverte a ver como el mejor amigo de mi hermano y el hermano de mi mejor amiga y seamos una familia.
El mesero se acerca y nos entrega lo helados.
—Muchas gracias— le digo a el mesero.
—A su orden señorita—asiente con la cabeza y se aleja.
—¿Me lo estás diciendo en serio? ¿de verdad me darás otra oportunidad?
—Sí, pero solo como amigos, no vayas a pretender que volverás a conquistarme, te lo digo desde ya.
—¡Tranquila! ¡tranquila!— agita las manos—no te pongas a la defensiva lo tengo muy claro.
Terminamos de comer el helado y no nos dirigimos la otra palabra hasta el cabo de unos minutos.
—Ya es momento de irnos—me levanto de la mesa.
—Vamos, antes de que los chicos se den cuenta que no estamos.
Entramos de nuevo al almacén, dirigimos nuestros pasos a dónde está Wendy Dylan con algunas luces en la mano, también varias cosas que ni siquiera sé cómo se llaman pero son muy brillantes.
—¿Ya escogieron todo?—le pregunto a Wendy mientras veo su canasta llena de cosas.
—Claro que si, mira— saca algo de la canasta—compré muchas pulseras que brillan en la oscuridad y otros que parecen como collares, para que cuando las luces se apaguen, los invitados brillen — se ríe.
—Eso está muy genial, debiste comprar algo para ponerse en la cabeza— me burlo.
—Muy graciosa, pero no, falta que lleguemos a casa. Así empezamos a acomodar todo, lo bueno es que la sirvienta hoy se irá temprano. Mañana le tocará a recoger todo este desorden.
—Tratemos ayudar un poco mañana para que no se vea tan fuerte.
—Eso lo harán ustedes, pero yo quiero beber hasta perder la conciencia. Hace mucho que no pruebo ni una copa de alcohol—interviene Dylan.
(...)
Empezamos a acomodar todo, se coloca algunas luces en el techo y otras en la puerta de entrada.
Me imagino que Liom ha invitado a muchas personas, o por lo menos a sus amigos más leales.
Terminamos de colocar la bebida y los barriles en el jardín, Dylan sale y coloca unas pelotas de playa en la piscina, Cody decora un poco la escalera y dejan todas las pulseras de neón en la entrada.
Tendré la llave de mi cuarto en mi bolsillo, no quiero que nadie entre para hacer alguna cochinada.
Después tendría que acomodar mi cuarto, porque me daría vergüenza que alguien más lo hiciera.
Luego de dos horas de arduo trabajo, acumulando y colocando todos los dulces, comidas chatarras sobre la mesa de la cocina.
—Por fin, ya es momento de que nos vayamos a arreglar—me dice Wendy exhausta.
—Sí llegó el momento, vámonos.
Por poco se me olvida que hay que ayudar a Liom a vestirse.
—Hermano, ¿Quieres que vaya a ayudarte primero?
—Yo voy, tranquila—dice Wendy tomando la silla de Rueda.
No me interpuse, es toda una zángana.
—Está bien entonces los veo en un rato— le guiño el ojo a Wendy mientras Liom no se da cuenta.
Ella me abre los ojos haciendo seña para que disimule.
Me río dentro de mí y solo salgo corriendo a mi habitación.
Esos dos puede que tengan algo o estén muy cerca de hacerlo.
Igual es lindo saber que mi amiga por fin está siendo feliz y sobre todo que lo siga queriendo a pesar de su accidente.
Cierro la puerta y me miro en el espejo de la peinadora.
¿Qué me podría hacer? entre tantas vueltas, no pensé mucho en la ropa que usaré. Bueno, no es para tanto, con un jeans y una blusa bonita será suficiente.
Salgo de mi habitación, subo un momento el cuarto de mi padre, ahí encuentro siempre algunos aretes bonitos, creo que podría ponerme uno sin ningún problema, en lo que acabe la fiesta, los traigo de vuelta.
Entro y abro una de las gavetas de mi padre, no puedo creer lo que estoy viendo. Esto me asusta demasiado.
Debe ser una mentira. De seguro no es real, sujeto en mis manos lo que estoy viendo, pero del mismo susto lo vuelvo a guardar.
Creo que mejor no tomo nada, dejo todo en su lugar. Salgo de la habitación de mi padre y cierro la puerta. Debería decirle lo que acabo de ver, quizás él sepa algo que yo no.
Le pongo llave a la habitación de mi padre y bajo las escaleras para buscar a Liom.
Escucho el timbre sonar.
—¡rayos creo que la gente ya llegó!
Observo como entran para festejar de alegría por ver a Liom. Claramente el los recibe en la entrada.
—¡Buenas! !Abre bien la puerta para que nadie quede por fuera!
Me ordena, y yo solamente hago caso, no quise mencionarle nada al respecto, sobre todo con lo que acabo de ver. Será mejor dejarlo a un lado por ahora.
Ahora debo esperar para poder hablar con él...