Capítulo 34
Adara.
—Ya es hora de que volvamos a casa— le digo mientras terminó mi último bocado de una dona de vainilla rellena de frambuesa.
—Vamos antes que se oculte el sol, para que no digan que estuviste todo el día en la calle.
Terminamos de comer y nos tomamos una bebida gaseosa para bajar un poco el sabor tan dulce.
—Bueno, hoy fue el fin de nuestra aventura.
—Siéndote sincera, me emociona mucho más la aventura de mañana.
—Será nuestro primer viaje por decirlo así, ¿qué piensas de eso? ¿crees que le quede caiga bien a los demás?
Hace semanas ellos no sabían que hablaba con él con tanta frecuencia. Aunque lo han tomado un poquito por sorpresa, nadie habla mal de Noah. En la universidad solo dicen que es un amargado, pero nada así para que mi hermano se ponga a la defensiva.
—La pasaremos muy bien una vez se acoplen a ti...
—Puede que le incomode a Cody, pero en realidad no me importa— me responde un tanto odioso.
—Recuerda que yo perdoné a Cody, que dejaremos todo eso en el pasado y comenzaremos de cero, quiero que tú también lo hagas—aprieto su mano.
—Tranquila,no le haré ningún daño, te prometo que me voy a portar bien— pone su mano en el pecho en señal de promesa.
—No sé, si confiar en ti—lo miro y entre cierro los ojos.
Él me mira y se ríe a carcajadas.
Seguimos caminando un rato, también le pedí tomarnos algunas fotos.
—Quiero guardar unos recuerdos—le digo—¿No te molestará que tengamos fotos juntos?
—Para nada.
Salimos el centro comercial con todas las compras en la bolsa, nos subimos a la camioneta.
Parece que su papá tiene una gran variedad de vehículos, porque todas las veces que he visto, trae un carro distinto. No sé si lo haga por alardear o simplemente porque no le importa en cuál sale.
Comienza a conducir para llevarme a mi casa.
—¿Tu hermana y tú siempre estuvieron acostumbrados a tantos lujos?
—De hecho durante nuestra niñez no fue tener riqueza, sino que nuestra abuela nos enseñaba que hay que ganarnos las cosas de forma honrada, fue uno de sus principios que siempre quiso recalcar en nosotros.
Cierto, la mayoría del tiempo fue criado por su abuela.
—¿Y tu madre durante todo ese tiempo dónde estuvo?
—Ella estaba muy de lleno en los negocios con mi padre. Y siempre quería estar ahí para él, hasta que entramos a la universidad y ella quiso ser más parte de nuestra vida.
—Eso fue bueno.
—Si, pero apenas teníamos como año y medio en la universidad cuando pasó el accidente. Quizás por eso ella a tomado tan duro eso, porqué no estuvo mucho tiempo con nosotros y cuando quiso estarlo, fue demasiado tarde.
—No sabemos hasta cuándo estaremos en este mundo.
—Después del accidente, mi mamá se dio un golpe con la vida. A lo mejor pensó que estaríamos para ella siempre y ella para nosotros. Que así como mi abuela la pudimos despedir, de esa misma forma seguro pensó mi mamá. Son cosas que nunca se esperan. Siempre se cree que en la familia o incluso a uno mismo, no le pasará. Hasta que se llega el momento.
—En eso te tengo que dar toda la razón. Cuándo pasó lo de mi hermano creí que simplemente era una pesadilla por mi cabeza, que nunca pasó, que no fue real, o algo como eso.
—Así es ojitos grises, un día estamos bien y al otro cambia por completo, no lo alcanzamos a digerir.
Llegamos, Noah se estaciona justo al frente.
—Nos vemos mañana a las 10 de la mañana. Deberías venir en taxi, de aquí le damos al Jet privado en un auto de mi padre.
—Está bien, no hay problema. Entonces nos vemos mañana. ¿Pero igual podemos hablar un rato más en la noche?—me pregunta.
—Claro que sí, siempre y cuando no te aburras de mí.
—Eso no sucederá nunca, no te preocupes. Ahora, ¿me regalas un beso en la mejilla antes de irte?— hice un tono bastante pícaro.
Me acerco hacia él y con mucha rapidez le doy un beso en la mejilla sin oportunidad a que pase a otra fácil.
Somos amigos no le voy a regalar beso todo el tiempo, si quiere algo más que amistad, entonces tiene que preguntarlo, del resto yo no soy una chica tan fácil.
Me bajó del auto en camino, doy unos pasos hacia atrás agitando mi mano para despedirme.
Noah me corresponde aún dentro del carro, espera a que yo entré para poder arrancar. A veces parece un poco sobreprotector, eso es algo que también me gusta mucho de él. Entro y me asomo por la ventana hacia afuera, para ver cómo se va.
Luego de no ver más su auto, dejo las llaves en la mesa y me dirijo a la sala para ver a los chicos, también a Wendy.
—¿Qué hacen?
—Sshhh... no hagas ruido — me mandan a callar.
Mejor me voy, veo que están en una escena bastante fuerte de su serie.
Ellos siguieron sin falta viendo su serie, por lo visto le fascinó, no han dejado de verla. Si no me equivoco, están viendo como seis a siete capítulos diarios. No sé en qué momento les da tanto tiempo de hacer sus tareas y deberes, luego ver sus series, de seguro dormirán poco.
Siento que me he distanciado desde que habló con Noah más seguido. Pero ellos no me dicen nada porque todo el tiempo estoy en casa, entonces no se dan cuenta de ello.
Me tumbo en la cama de mi habitación y me acomodo un poco el cabello en el espejo. Después veo el celular, hace tiempo que no veo videos de risa y extraño la sensación de reírme todo el tiempo por los accidentes que le pasan a los demás.
Recuerdo que cuando era niña, Lilian una vez me grabó cayéndome de un columpio hacia atrás, todos se rieron de mí durante una semana y mi papá cada vez que recibió una visita le mostraba el video. Qué bueno que no me hizo sentir mal y nadie me ofendió, sino que se reían de la situación.
Tal vez de bebé pudiera molestarme, pero menos mal que mi inocencia permitió que estuviera tranquila. He pasado casi todo el día con Noah y ellos lo tomaron como si hubiera salido comprar o algo cualquiera. No creo que Cody le incomode, de hecho, pienso todo lo contrario.
Tal vez al principio esté celoso, pero después tendrá que superarlo, no tendrá palabras, ni siquiera moral para reclamarme nada.
Wendy entra a mi habitación de golpe.
—¡Tienes que contarme todo lo que pasó por favor!—Súplica y se tira a la cama.
—¡Está bien! ¡Está bien! ¿qué quieres que te cuente?—me siento.
—¿Tuvieron sexo? ¿Te agarró?, No, no me digas, ¿Ya te metió mano en la primera cita?
—Por favor Wendy, que morbosa eres, Claro que no, nada de eso pasó.
—¿Que hicieron? ¿Por qué te tardaste casi todo el día? ya había pensado que regresabas al día siguiente, que se habían pagado la noche completa en el hotel.
—Vale, tienes una mente con mucha imaginación— le digo y suelta una carcajada.
—Es la primera vez que tú sales del c*****o, siempre pasas encerrada, no conoces a nadie, pero claro, como ahora estamos en la universidad veo que las cosas han cambiado.
—Ahora que lo dices, es cierto, las cosas han cambiado mucho. Ya no somos unas niñas, en mi poder puedo hacer todo lo que yo quiera.
—Cuéntame, ¿que hiciste?
—Solo fuimos de compras. Ya que él va mañana con nosotros.
—¡Te dijo que si!—grita de emoción.
—Si, así es, y la verdad me emociona mucho la idea, lo ayude a escoger todos los shorts de playa, unas gafas de sol y luego de eso, fuimos a comer donas de chocolate y de muchos sabores, lo cuál fue delicioso, nunca había probado unas donas así.
—¿En serio? ¿Y no me trajiste ni una sola?
—Claro que sí, eres mi amiga. Si no es porqué te estoy contando lo olvidó por completo, ve a mi bolso que está sobre la peinadora, verás una bolsita con los estampados de donas—señalo la peinadora—Ahí está.
Wendy se levanta de la cama emocionada y se dirige a la peinadora para abrir el bolso, toma su Dona, cuando la saca ya está llena de la emoción, luego vuelve a sentarse a mi lado.
Comienza a probarla y veo como sus ojos iluminan luego de saborear esa delicia.
—¡Tenemos que ir mañana a comprarla!
—¿Crees que a los chicos les guste?— le pregunto.
—Estoy segura que les va a encantar, deberíamos comprar muchas para llevar en el Jet hasta la playa, sobre todo porque los chicos no creo hayan probado este tipo de donas..
—Eso mismo pensé yo, no sé si es qué en Grecia no había o no salíamos mucho. Pero sinceramente es una de las cosas más sabrosas que he probado en mi vida, y si no hubiera sido por él, no lo hubiera descubierto.
—Le agradezco a Noah por estas donas. Ahora siento que me cae mejor— dice Wendy, aprovecha y le da otro bocado a su dona.
Ahora solo podemos contar las horas con tanto anhelo y entusiasmo de que ya sea mañana, cuando sea el momento en que volvamos a estar juntos, para vivir la mejor experiencia de todas. Un viaje el cuál definirá todo, si nos llevaremos bien entre familia o no.
Me da mucho miedo pensar en que a alguien no le caiga bien, pero a la vez tengo que descubrirlo, porqué sino, no sabré si se llevarán de maravilla y suceda todo lo contrario.
Es cuestión de esperar y que pase lo que tenga que pasar.
Que nervios...