Capítulo 33

1763 Palabras
Capítulo 33 Noah. Cuando soñamos las horas pasan más rápido y llega el momento de hacer realidad aquello que tanto anhelamos. . . . —Amy, tenía tantas ganas de contarte de cómo ha sido todo con ella, como nos hemos llevado y lo bien que ella me ha tratado últimamente, puedo decir que disfruto más de su compañía que antes. —Lo sé hermanito, me he dado cuenta de que ya no hablas tanto conmigo, por compartir tiempo con ella. —Pero, ¡No quiero que pienses que te estoy olvidando porque no es así! —Yo sé que no es así hermanito, pero quiero que vivas tu vida y cumplas todos tus sueños. —Como quisiera que fueras real y no parte de mi imaginación. —Por lo menos guardas un buen recuerdo de mí, a pesar de que era algo terca, fastidiosa, —se burla. —Me encantaría que la conocieras y me dieras tu opinión, aunque sé y estoy casi seguro de que te caería bien. —Siempre y cuando te haga muy feliz, amaré a la persona que esté a tu lado. —Quiero pedirle que sea mi novia, han pasado algunos meses y solamente hemos hablado como amigos que saben que hay algo más, pero no se atreven a decirlo. —Pero el que debe dar el paso eres tú, no ella, ¿O pretendes que ella te pida que seas su novio? —No, claro que no. Wow, no lo había pensado de esa forma. —Quizás sí doy el siguiente paso a estas alturas, probablemente me diga que sí, aunque el miedo igual está dentro de mí. —Vamos, ¡Tu puedes! ¡Eres un valiente! ¡Tú eres capaz de todo lo que te propongas!—me anima—si ella vale la pena, estoy segura de que te va a decir que sí. —Está bien, lo haré, veré que comprarle sin que ella sepa. —Debería salir más temprano, justo antes de ir a pasar por ella, así puedes comprarle el detalle, para luego dejarlo guardado. —Gracias Amy, tú sí que tienes grandes ideas. Hasta que después, desperté. Me levanto de la cama eufórico y lleno de ánimo, corro rápidamente a la ducha, me doy el baño más entusiasta de toda mi vida. Debería de aprovechar en ir a la barbería un momento para cortarme el pelo, así quitarme la barba, no quisiera verme así frente a ella. Sino dar una buena impresión este fin de semana. Salgo, me coloco un suéter gris con un pantalón n***o junto con unos tenis blancos, ya estoy más que listo. Bajo corriendo y veo a mi madre sentada con mi padre en la sala. —Vaya papá, regresaste antes de viaje— le digo sorprendido al verlo. —Sí hijo, quise venir y pasar unos días con tu madre. Creo que pronto haremos un paseo en familia. Espero estés disponible antes de que acaben tus dos semanas de vacaciones. —Sí claro papá, me parece muy bien. ¿Tienen dinero? Voy a cortarme el pelo y comprar algunas cosas, saldré de este fin de semana a la playa con los hijos de tu socio. —¿En serio? ¿con cuál de mis socios? —Los hijos de Alcott. — Eso me parece muy bien hijo, él ha sido un gran socio en este nuevo proyecto, es excelente que te juntes con ellos, quizás vincules un poco más nuestra relación y podamos un futuro crear un nuevo emprendimiento. Si el supiera que probablemente hasta la familia puede que se una... —Claro papá, sería una ventaja económica para nosotros— digo tratando de disimular la verdad. —Bueno hijo con respecto a tu pregunta. Obviamente que siempre tienes dinero en la cuenta, yo me aseguro de que nunca te falte nada, y más si eres el hijo de un gran empresario, no debes tener tus tarjetas en cero, a menos que te castigue—se ríe— de resto, siempre tienes dinero. —Muchas gracias papá. Entonces, ¿nos vemos a la noche para cenar? ¿les parece? Ya que mañana temprano me iré. —Por lo menos ahora avisas. Es un cambio que me ha gustado mucho. Espero sigas así—me da una palmada en mi hombro. —No te quedas atrás, desde que hemos sentido tu apoyo, mi mamá está mucho más tranquila que antes. Al parecer el apoyo de mi papá la ha fortalecido. Hace días que no la veo regando las rosas y sale con más frecuencia con sus amigas. Ojalá papá la haya invitado a una terapia para superar el pasado. Llego a el garaje y tomo una de las camionetas. Mi padre parece que tuviera una colección de autos y cada vez a quiere más. Subo a mi auto y empiezo a conducir hacia la barbería más cercana para verme decente, justo cuando vaya a ver a mis ojitos grises. Pensándolo bien ella ha sido mi terapeuta y yo he sido su apoyo, cada vez que ella me necesita. Sin embargo, a veces es bueno darle su espacio y superé sus problemas ella sola. Pero también gracias a ella, aprendí que si no nos movemos, el tiempo no cura las cosas, sino nuestra determinación por querer superarlas. (...) Me veo al espejo para ver qué tal quedó el corte a los lados y me gusta, se ve bastante decente. Pago la cuenta y salgo de la barbería para subirme al auto, veo la hora en mi teléfono. Rayos, ya va a ser la hora de irla buscar tengo que apresurarme guardo el teléfono y acelero. Ella no vive muy lejos de esta zona. Quizás sí tomo un atajo puede que llegue más rápido, de repente vino a mi mente el recuerdo de cada vez que intento tomar atajos. Mejor voy por las rutas conocidas... Estoy en frente de su casa, ya es momento de llamar. De seguro estará lista hace rato. —Llamada— —Adara, estoy afuera. —Ya salgo—corta la llamada. Veo que sale, se ve hermosa. Me encanta cómo se viste y su cabello resalta cada día más. ¿O será que yo me estoy enamorando cada vez más? —Tiempo sin verte—dijo subiéndose al auto y cierra la puerta. —Si, ¿estás lista para ir de compras conmigo hoy? —Claro que sí, conduce. —Ya que veo su entusiasmo señorita, ¿Puedo saber si pidió permiso hoy? —Wendy sabe, eso es más que suficiente. Mi hermano asumió que iré de compras. Así que no preguntó mucho, en su mente él cree que las mujeres nunca paran de comprar y de ser vanidosas. —Si él piensa así, es por algo ¿No lo crees? —¿Qué estás queriendo decir?— golpea mi hombro. —Nada, nada—nos reímos a carcajadas. Llegamos al centro comercial Plaza del Sol, así que entramos a una de las tiendas de caballero con bastante variedad de sandalias y shorts de playa. Ella se va hacia un lado y empezó a escoger colores oscuros. Tiene buenos gustos, no lo puedo negar, parece que me conociera, porqué ese es el estilo que me gusta. Creo que unos lentes de sol no me vendrían mal, me paso a la zona de gafas de sol y comienzo a buscar entre todos para escoger una. Me las pruebo viéndome en el espejo, para saber cuál me parece mejor. Al final escogí unas negras con las esquinas y bordes dorados. —¿Qué te parecen a ti?—le pregunto Adara. —Me encantan, creo que deberías llevarlas. Terminamos de escoger algunas cosas para luego pedir la cuenta. De repente viene a mi memoria lo principal por lo que había venido temprano a cortarme el cabello, ¡se suponía que iba a comprarle algo a ella antes de verla!. Supongo que tendrá que ser mañana en la mañana, antes del viaje a la playa. Soy tonto, ¿Acaso tengo mala memoria? ¿Cómo pude haber olvidado el detalle que le iba a dar? —¿Quieres ir por unas donas de chocolate?—le propongo. —Sí, ¡Claro que sí! ¡hace mucho tiempo que no como donas de ningún tipo! —Entonces, ¿Que esperas? ¡vamos!— tomó su mano y caminamos hacia la salida, miro de reojo y me doy cuenta que ya se ha puesto roja como una manzana. Parece que le dio algo de pena que la tomara de la mano, pero ya es momento de que se vaya acostumbrando. —¡Listo! ¡Este es el lugar!— miramos hacia un pequeño local con una gran Dona arriba. Al entrar nos sentamos en unas mesas de color naranja, esto por dentro parece más bien una heladería. Pero no, es como para comer donas. —Espero que te guste, ¡Las voy a pedir rellena de frambuesa y otras de chocolate! —Oye, me parece muy deliciosa la idea— me dice emocionada. Me acerco momento para pedir la orden y veo que en el fondo tienen ramos de donas, creo que sería un lindo detalle si le llevara algo así, pero a la vez no sé si aguante a llegar a la playa. Casi olvidó que nos iremos en el Jet privado de su padre. Estaré sin auto, solo con el bolso y una maleta, no sé si puedo juntar un ramo de donas ahí. Lo mejor es que lo deje para otra ocasión. Termino de hacer el pedido y vuelvo a sentarme con ella. —¿Qué te ha parecido este día? pregunto, porqué se ha salido un poco de "nuestra rutina diaria"—hace comillas con las manos. —La verdad, no hay nada mejor que estar contigo. Se sonroja—Muchas gracias. Esperamos unos cuantos minutos, el antojo se hacía cada vez más grande, tengo deseos de comer y sé que ella también los tiene. ¡Por fin traen la orden de donas! El mesero coloca todas las donas sobre la mesa—Pedí de varios tipos para saber cuál te gustaba más. —Oh, muero por probarlas. Ella escoge una dona cubierta de chocolate con chispas blancas y rellena de crema de avellana. —¡Esto está mucho más delicioso de lo que imaginé!—tiene el labio embarrado de crema. —Sabía que te encantaría, cuando quieras podemos volver a venir. —Sin duda acepto desde ya, creo que he descubierto mi postre favorito. Y yo acabo de descubrir a mi persona favorita...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR