1.Un poco más inteligente.

1351 Palabras
Mis padres querían tener suerte sí o sí con su negocio. Hicieron de todo para conseguir fondos. Querían sacar adelante una cosa que no sabían si iba a tener buenos resultados o no, y no se detuvieron hasta encontrar a alguien que los ayudara. Ahí es donde está el problema. Una de las familias más importantes del país decidió ayudarlos, pero con una condición. Su hijo mayor debía casarse con una de sus 3 hijas. Somos 3 hermanas, yo soy la mayor, pero ese no fue el motivo de las elecciones. Nos evaluaron a las 3, nuestras fortalezas, nuestras debilidades, nuestras virtudes, nuestros estudios, y el potencial que tenemos para ser la futura esposa de su hijo. Y así fue como me eligieron a mí. Con una carrera ya terminada en administración de empresas, con muchísimo honores de la universidad, diferentes cursos realizados y con experiencia laboral, yo fui la candidata perfecta. Sería la esposa de un hombre que no conocía, ¿quién sabe porque no tenía una esposa o tan siquiera una novia todavía? Algo debía estar mal con él. Su familia, al ser tan importante, tenía una reputación que mantener. Que su hijo de 28 años no tuviera una esposa todavía, hablaba muy mal de él y arruinaba la reputación de toda la familia. ¡Qué era lo que yo decía! Por algo ese hombre no tenía pareja. ¿Yo iba a ser la desafortunada de casarme con un hombre que quizás tenía una actitud horrible y miles de malos hábitos? Tampoco pude creer como mis padres lograron vender a una de sus hijas tan rápido, sin ni siquiera preguntarle su opinión. ¡Pero obviamente no iba a aceptar! No podían obligarme a casarme con un hombre que ni siquiera conocía. Para el colmo, jamás había tenido una relación ni una pareja. Y me querían condenar a un matrimonio arreglado. Esas cosas deberían ser hechas por amor, no por beneficios y contratos. Así que obviamente iba a negarme. Entré a la cocina donde mi mamá estaba cortando vegetales en la encimera. —Ma. —¿Mm? —¡Ma! —¿Mmm? —¡Ma! ¡Hazme caso! —Ella resopló, pegó el cuchillo con fuerza de la encimera y giró la cara con brusquedad hacia mí. —¿Qué quieres? —Tenemos que hablar seriamente de lo que acabas de decir. Eso del matrimonio y todo eso. —No hay nada que hablar sobre eso. —¿Cómo que no? No puedes simplemente ofrecerme para un matrimonio sin mi consentimiento. —Ya lo hice. —No puedes obligarme a casarme. Soy mayor de edad, puedo tomar mis propias decisiones. —Ella se giró completamente hacia mí. —¿Por qué no puedes ser un poco más inteligente? —Arrugó las cejas—. ¿Ni siquiera has leído el contrato, verdad? Piénsalo, no es tan malo como parece. Solo tienes que convivir con él en la misma casa por 3 años, cuando el contrato termine puedes divorciarte. »Además te ofrecen un puesto para que ayudes con la gerencia de una de las empresas de la familia Belte. Una empresa de verdad y no una de esas empresuchas en las que has trabajado. »3 años rodeada de comodidades, lujos, y todo lo que desees y si al final decides divorciarte te quedarás con una gran suma de dinero. Todo eso mientras ayudas a que el negocio de tu familia salga a flote. Estaremos rodeados de todo tipo de comodidades, ¿no lo entiendes? ¡3 años solamente! —Mamá, no es tan fácil como eso. ¿En serio todo esto es por dinero? ¿Te parece siquiera ético? —Es para marketing, es necesario, ellos ganan y nosotros también. Nadie te está obligando a ser una esposa real, solo aparentar, ¿qué te preocupa? —Me preocupa ese hombre, al que no conozco y de quién no sé nada. —No te preocupes, lo vas a conocer, hemos organizado una reunión mañana en la tarde, para acostumbrarnos a la convivencia en familia. —¿Qué? ¿Con el consentimiento de quién? —¡Con el mío! Ahora ve y piénsalo. —Me dió la espalda nuevamente y siguió con lo suyo. —¿Y si no acepto entonces qué? —Entonces la otra opción es Erika. —¡¿Erika?! ¿Estás loca, mamá? Ella ni siquiera es mayor de edad. —No te preocupes, para cuando la boda se efectúe ella tendrá 18. —¡Mamá! ¡Pero Erika está a finales de su adolescencia y ese hombre llega casi a los treinta! ¡Es una locura! ¿Tan poco quieres a tus hijas? —¿Podrías dejar de culparme de todo? Tu papá también estuvo de acuerdo. —Dijo esa vez volviendo a mirarme. ¿Por qué Erika sería la segunda mejor opción? No tenía sentido, pero no iba a permitirlo. ¿Un pedófilo con mi hermanita? ¡Jamás! «Bien, son solo 3 años, ¿qué tan malo podría ser? Quizás cuando lo vea en la reunión sea todo lo contrario». Eso pensé, pero me equivoqué, definitivamente me equivoqué. Nos reunimos en una de las salas de una de las mansiones de la familia Belte. Sus padres fueron muy amables y educados a pesar de todo, dialogamos sobre el asunto y me aclararon un montón de cosas. ¿Pero él? Era la primera vez que veía a este hombre en persona, tenía de él solo imágenes de r************* e internet. Noticias en donde aparecía dando conferencias sobre la empresa que manejaba y cosas así. Era incluso más guapo en persona de lo que se veía en las fotos. Alto como el carajo, no tocaba el techo porque esas mansiones eran muy altas, pero seguramente que sí alcanzaba el de mi casa. Con el pelo n***o como la noche y los ojos claros como la miel, la piel pálida como la leche y la cara llena de lunares. Pero su actitud no ayudaba, era un odioso. Se pasó toda la reunión en el celular y cuando su madre le reclamaba se enojaba y echaba una grosería. Ni siquiera me vio la cara una vez. ¿Este iba a ser mi esposo? Tenía razón con mis sospechas, era desagradable, con razón no tenía novia. Es que no importa que tan lindo seas, ni qué tanto dinero tengas, ¡la actitud es lo más importante! La actitud lo cambia todo. La reunión terminó y decidimos irnos a casa, mientras iba por los pasillos observando la gran mansión, choqué con el palo de luz del hijo mayor de los Belte, mi futuro esposo. —Lo siento —dije cuando me percaté que era él. Él frunció el ceño confundido. —¿Tú quién eres? —Verónica. —dije indignada, ¿en serio no sabía quién era? Él me echó un vistazo de pies a cabeza. —¿Esta enana va a ser mi esposa? Abrí los ojos como plato de la sorpresa de sus palabras. Mi boca también se abrió como si fuera a recibir una pelota de basketball. Pero él no le dió importancia, me pasó por el lado y siguió su camino. ¡Y quiero aclarar que no soy enana! Lo que pasa es que él es muy alto. Son cosas diferentes. Pero como han visto en todo lo que les he contado hasta ahora, él es un idiota, y no sé si la mejor decisión fue aceptar esto, pero prefiero ser yo a que sea Érika. Mis “suegros” promocionaron el matrimonio por todos lados durante 3 meses, vendiendo una historia falsa sobre que salíamos hace años en secreto y ahora habíamos decidido hacer público nuestro romance para poder realizar por fin una unión definitiva. Nos reunimos algunas otras veces más con esa familia para ir entrando en calor, pero nada fue diferente. Mañana es mi matrimonio y muero de nervios, no sé si estoy preparada para fingir delante de todos que estoy perdidamente enamorada del hijo mayor de la familia Belte, Andrés Belte. El hombre más frío, arrogante, maleducado e insoportable que jamás haya conocido.
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