Los finales no son malos y muchos finales no son un final como tal. Algunas cosas nunca terminan. (C. Joybell C.) **** El olor en aquel lugar era repugnante. Los cuerpos de los trillizos aún permanecían allí, tirados como animales que alguna vez fueron personas. Los gusanos se agrumeraban en los cuerpos, dándoles un aspecto más asqueroso de lo que ya lo era en sí. El olor a podrido se impregnaba en las paredes y en las fosas nasales del hombre que aún seguía atado al techo, sin ya poder sentir su cuerpo, el cual estaba igual de nauseabundo que el de los trillizos y los gusanos se retorcía en sus heridas encangrenadas. Se preguntaba del porque aún no había muerto y cualquiera que lo viese se preguntaría lo mismo. ¿Será su abstinencia por ver a su pequeña Lucía por última vez? Nadie lo

