—Doctora Regina —irrumpió el rector con su voz áspera y gruesa, asustando un poco a Alana quien estaba a mi lado, atenta de cada movimiento que hacía el hombre gordo, al frente de nosotras—, me han avisado de la postulación que hizo para el sistema nacional de investigadores hace casi un semestre, y necesito que revisé todos sus documentos. Los papeles que me había dado eran justo eso, los documentos para la revisión de mis datos personales, por medio de los cuales ellos gestionarían o recibirían alguna beca o estímulo, revisé todo lo más rápido que pude, ya que Alana estaba algo inquieta al principio, pero después se notaba bastante impaciente por la demora. El rector me dijo que me tomará mi tiempo mientras paseaba a mi hija por su oficina, permitiéndole que jugará con un par de figur

