Estaba tan emocionado que ni si quiera podía dejar de hablar, contándole cada parte de lo que había pasado ese día, cada cosa que dijeron los inversionistas, era casi heroico para mí, esa inversión me permitiría sanar todas las deudas que crecían y se acumulaban, además de hacer crecer mi empresa de comestibles y posicionarla de una vez por todas en el mercado. Pero Regina parecía extraña, algo le sucedía y no tenía idea de lo que era, se veía sumergida en sus propios pensamientos, estaba ausente, como que algo había pasado con ella que no respondía, solo se me quedaba mirando. —¿Regina? ¿Me escuchaste? —pregunté. —¿Sabes a dónde fui hoy? —dijo y me quedé mirándola muy extrañado, no estaba entendiendo nada— Salí a tomar un café con una amiga —continuó. —¿Cuál? —indagué, aquello me p

