Fui corriendo hasta la puerta, donde el cerrajero estaba parado al lado de Ivo, parado en la puerta, queriendo ingresar, pero el hombre no se lo permitía hasta que llegué; él tenía una mueca en los labios y las cejas arqueadas, y este gesto se acentuó cuando me miró. No soportaba verlo, no después del episodio del hospital. Sabía que preguntaría por las llaves, el estómago se me apretó, sentí asco y repudio, ya no lo quería más en mi vida. No tenía idea del por qué ahora se paraba delante de mí en cada oportunidad que tenía, me había destrozado en más de un sentido y esta actitud me llevaría a querer desaparecer, para que no me encontrará. Antes de que Ivo pudiera decir cualquier cosa, agradecí al cerrajero y le extendí su paga, éste no tardó mucho, por el contrario, tomó sus cosas y s

