Desde luego que el tiempo se me fue como agua entre los dedos, en cosa de un par de días había vivido algunas cosas que me reforzaban la seguridad y la autoestima, haciéndome sentir fuerte, viva y suficiente; sobre todo suficiente, después de años de sentirme invisible, hoy era protagonista de mi vida, de mi historia y creía fielmente que tomaría el rumbo y dirección de todos esos sueños que había dejado perder en el paso tiempo. Mi mamá no sabía por qué nos estábamos arreglando tanto, solo le dije que iríamos a la universidad y que nos pidieron un código de vestimenta formal, de negocios, y que pasaríamos cerca de unas dos horas escuchando tanto al rector como a otras personalidades hablar, y después nos regresaríamos a casa. —Bueno, es que no sé por qué tengo que ir yo —refunfuño mi m

