Capítulo treinta y nueve Juro que un día estos choques de sentimientos en mi cuerpo me van a matar. —No me has dicho nada y tampoco veo las intensiones en ti de no hablar con él —mi abuela posa una de sus manos en mi espalda —¿quieres que lo lleve a la biblioteca para que hablen tranquilamente mientras vigilo por los alrededores que nadie los moleste? aunque para ser sincera, a menos que sea tu hermano, no creo que alguien más se meta en esa conversación. Muerdo mis labios observando como su mano se extiende hacia el timbre de la casa y el mismo suena por toda la planta baja sin tener respuesta de nadie. Es que de alguna manera tengo curiosidad de lo que dirá, pero por otra parte solo quiero estar sola y meterme en mi mundo que me dice que él no está preparado para separarse de ell

