Aarón
Me besó y su beso se sentía frío en todo mi rostro, incluso parte de mi cuello se vuelve para mirarle con todo desdén en sus ojos que noté como sí, recibiera mil y una puñaladas en todo mi cuerpo.
Todo a nuestro alrededor está en calma excepto el tic tac del reloj, incluso nuestros hijos no estaban en casa, fueron a pasar el día con mi madre.
El refranero no se equivoca "la cara es el reflejo del alma" y ahora mismo la mujer que tanto amo algo le sucede conmigo y no llegaba a entender el que, ya que no hay manera de que sepa lo que llevo escondiendo desde hace tiempo o por lo menos eso quiero creer.
—Amor de mi vida — la cogí de la cintura, pero esta se tensa —¿Qué tienes, nena? —susurré en su oído.
—Nada, Aarón—intenta salir de mi agarre, pero no la dejo.
—Ey, nena, siento tu indiferencia hacia mí, ¿hice algo que te molestara? —pregunté aún cerca de su oído.
Su cuerpo se vuelve más rígido de lo que ya estaba.
—Está todo bien, Aarón — contesta al rato —. Solo estoy cansada.
—Si quieres cancelamos la comida con Lenin y su prometida — digo ya que no quiero seguir mintiendo por el falso compromiso que me inventé ayer.
—No hace falta, me apetece conocer a la afortunada que se ganó el corazón de tu fiel servidor y amigo.
Mis palabras queman en mi garganta, siento que mi corazón va a salir del pecho en cualquier instante, el frío que me sigue transmitiendo Danna me cala hasta los huesos, ¿dónde quedo el cariño que da a cada segundo que estoy junto a ella?
—Al parecer hoy no habrá un “mi amor” ni un “mi vida” ni tampoco un abrazo cálido de ti, Danna— mencioné alejándome de ella y esta se gira para ponerse frente a mí.
—¿Hay necesidad de repetirlo siempre? —cruza los brazos.
—Claro que hay esa necesidad, Danna, hasta el día de hoy nunca dejaste de decirlas.
Ella baja la mirada y luego acorta esos centímetros que puse de distancia para mirarme fijamente a los ojos.
—Eres mi vida entera, Aarón y te amo por encima de cualquier cosa.
—Lo único que no quiero es que entremos en el típico matrimonio que se distancia con el tiempo, Danna, quiero llegar a viejitos contigo, pero siempre con un "mi amor" por delante.
—Así será, Aarón— me besa y este sí que lo sentí algo más cálido que el primero que me dio, al menos me arropó levemente —. Me ayudas a poner la mesa que nuestros invitados están a punto de llegar— curva sus labios.
—Sí, vamos— le doy una nalgada y esta se queja—. Cuando se vayan los invitados, pienso hacerte ver las estrellas, nena— le informé y después nos reímos al unísono y nos pusimos en marcha.
Poco tiempo después suena el timbre y todo en mí se tensa, no sabía que encontrarme detrás de la puerta porque Lenin sería capaz de traer a cualquier chica.
Voy a abrir esta y resulta que me quedo petrificado al verlo con una mujer de la edad de mi esposa y cogidos de la mano, parecían tan real que llegué a creerme su supuesta relación.
—Bienvenidos— llega Danna a nosotros y vuelvo a mis sentidos —. Soy Danna, la esposa de este hombrecito y amiga de Lenin— me coge la mano y apoyó su cuerpo al mío.
—Encantada, yo soy Nuria, la prometida de Lenin— le sonrió a Lenin y después este me mira.
El olor a comida que preparó Danna se fue apoderando de cada rincón de la casa, la cual estaba servida en los platos y disfrutamos de su increíble sabor, la conversación que había entre nosotros era bastante incómoda, ya que Danna preguntaba intrigada de cómo se conocieron y todo lo quería saber con lujo de detalle.
—Lenin, ¿me acompañas al despacho?
—Creo que no es una buena idea, Aarón— añade señalando con la mirada a la chica.
—No te preocupes, Lenin, Nuria me ayudará a llevar los platos a la cocina— la chica asiente.
Danna
Suelen decir que las mujeres tenemos una capacidad innata de ver más allá de lo evidente, pues en este caso estuvo en lo cierto, vi más allá de la mentira de mi querido esposo Aarón.
—Las casualidades de la vida querida, Danna— abrazo a Nuria después de quedarnos a solas.
Lo que nunca se imaginaron y también por casualidades de la vida que Nuria, la prometida de Lenin, iba a ser la misma chica con la que jugaba en el parque hace años atrás, cuando mi padre estaba borracho y me escapaba para estar sola.
—Entendí tu señal por eso hice como si no te conociera, pero, Danna, ¿por qué está mentira?, bueno Lenin únicamente me pagó y me dijo que fingiera ser su prometida, pero ahora que se trata de ti la curiosidad me supera.
—Sí, me di cuenta de que me estaban mintiendo al ver cómo Lenin actuaba. Mi esposo me oculta cosas que no quiere que sepa, pero que ya sé, es difícil de entender Nuria.
—Comprendo, oye, tenemos que quedar algún día y contarnos todo... han pasado muchas cosas.
—Cuenta con ello, déjame tu número y te llamaré, por cierto, ¿te apetece jugar un poco? — alcé las cejas con una sonrisa.
—Mucho, vamos a divertirnos —reímos al unísono.
Al cabo de unos minutos ellos vuelven a nosotros y Nuria va directo hacia Lenin y después empezó hablar cogiendo a este de la mano.
—Bueno, ya que como me dijo Lenin, ustedes son como su familia, pues ahora que estamos juntos me gustaría darles y también a mi futuro esposo una buena noticia.
Los hombres la miraron con semblante serio mientras yo me moría de risa por dentro.
—Lenin, mi amor, vamos a ser padres, estoy embarazada— soltó mirando a Lenin mientras este se vuelve pálido y Aarón empieza a toser, al parecer se atragantó con su propia respiración.