-Alex te dejare el conductor. -No lo necesito, llévatelo yo puedo cuidarme sola, tengo 28 años Alessandro ya no soy una adolescente se muy bien como cuidarme sola. Él asintió suavemente, la presión en los ojos de Alessandro desapareció como si todo fuera solo una ilusión, él bajó las escaleras con facilidad y todo su cuerpo exudaba vigor y elegancia. ¡Demasiado incomodo sobre todos los ojos sobre nosotros!. Luego de una cálida charla con la directora me dirigí a Brenca, con el taxi en 15 minutos estuve allí, al verlo la culpa produce que mi cuerpo se vuelva más pesado. -Mateo. -Alexa, bienvenida. Tomo asiento y suspiro preparándome para lo que se avecina. El ambiente era muy animado en la cafetería pero el silencio que nos rodea esta un poco fuera de lugar. Él acaba de levantarse,

