Me levanto sin hacer ruido. Me llega un mensaje de mi nueva amiga Charlene. «¿Cómo sigues? ¿Se calmó el dolor? Nos vamos en dos horas.» Decido no responder. Comienzo a vestirme. No me gustan las despedidas. No quiero decirle adiós. Así que tomo mis cosas y salgo de este lugar donde anoche me hicieron muy feliz. Llego a la casa de Aaron directo a la ducha. Ayer mentí diciendo lo de mi periodo, pero mientras me estoy duchando, veo que se ha vuelto realidad. Tal vez se deba a que mi cuerpo desconoció la actividad de anoche. Así que salgo y busco un tampón. Me visto y estoy lista. No tardan en pasar por mí. Cuando cierro la puerta de la casa, doy una última mirada y un último suspiro. He sido muy feliz aquí, estos días. Pero creo que no voy a volver. Pienso, mientras cierro

