Lo había presentido y ahora todo se estaba cumpliendo. La sala de juntas era un descontrol total, todos hablaban al mismo tiempo, exigiendo respuestas. Lo bueno era que se había preparado mentalmente para enfrentar esta situación porque, en el fondo, siempre supo que nada sería tan fácil. De cualquier manera, esperó unos segundos, solo viendo a las personas que componían la Junta Directiva. Su paciencia estaba a punto de terminar y temía por dejar explotar todo el enojo que se estuvo acumulando durante días en su interior. En otras palabras, era una bomba de tiempo. Lo nefasto de la situación era el hecho de que si se dejaba vencer por todo lo que estaba sintiendo ahora mismo, saldría perdiendo, incluso mucho más de lo que ya lo había hecho. —¿Necesitas algo? —preguntó, en un susurro, su

