Habían llegado a un acuerdo para un intervalo de descanso para poder almorzar. No hizo falta que le dijese a su asistente que contratase un servicio completo de almuerzo para todos, ella ya lo tenía programado. Cuando llegó el servicio, optaron por almorzar en la salita de descanso. La salita no era muy espaciosa, pero supieron acomodarse. Por ratos, sentía varias miradas sobre su personas y sabía que lo estaban juzgando. Sin embargo, trató de no prestar atención a nada en particular y obligó a su estómago a aceptar algo de alimento. No tenía apetito y cuando intentó rechazar un bandejita descartable con ensalada, la mirada entrecerrada que le dio Johari lo hizo pensar mejor. Al final, terminó comiendo un par de bocados. Generalmente, a esta hora, estaría almorzando en algunos de sus res

