El día estaba transcurriendo bien, normal. Su jefe había terminado la reunión con el subgerente de AutoZone y el hombre se despidió con un amable saludo para ella y un apretón de manos para con su jefe. No ocurrió nada más que simples miradas y su jefe se encerró de nuevo en su oficina hasta el mediodía. A las 13:30 su jefe salió casi corriendo del despacho, estaba llegando tarde a un almuerzo de negocios con un viejo colega y hubo más miradas entre ellos. Nada había sido diferente entre ellos en lo que iba del día, lo que consideró una bendición. Cuando su jefe regresó, casi dos horas más tardes, apenas la saludó y se encerró de nuevo en la oficina. Ciertamente, no se sintió mal porque esta era la rutina de todos los días. Ir de un lado al otro, reuniones, videoconferencias, juntas con

