Capítulo 7: La entrada al inframundo

1597 Palabras
Capítulo 7: La entrada al inframundo Entré a la coordinación de psicología para entregarle unas carpetas de la clase al profesor Hades Parker, mis manos temblaba, mi garganta estaba algo reseca, alcé la vista, él estaba de espaldas apoyado del escritorio, me quedé por un momento embobada observando su espalda musculosa, sus hombros anchos y ese pantalón que se le ajustaba muy bien a su culo redondo, mordí mi labio inferior cerrando la puerta a mis espaldas. «Debes calmarte Nube, esto no es apropiado, debes calmar las intensas ganas que le tienes». Él se volteó hacia mí, sus ojos dorados fijos en mí pareciendo oscurecerse mientras se deslizaban por mi cuerpo mientras me acercaba a él tragando pesadamente saliva. Joder, solo esperaba no caerme. —Tengo la carpeta profesor Parker —susurré encontrando mi voz frágil. Hades dio un paso hacia mí acortando el espacio que nos separaba, a pesar de que la oficina era amplia sentía que me estaba sofocando del calor que comenzaba a surgir de todo mi cuerpo, una de sus manos se aferró a mi cintura y otra comenzó a acariciar mi pierna subiéndola con completo descaro hasta el borde de mi vestido estremeciéndome y pegando su pecho al mío, se inclinó de modo que su nariz rozó la mía y respirábamos el mismo aire. —Conejita —susurró—, ¿sabes lo que me provoca hacerte con ese vestido? —No —gemí—, pero quítamelo, soy tuya. Sus labios encontraron los míos en un beso completamente desenfrenado y me sentó sobre el escritorio bajando el escote y exhibiendo mis pechos, él dejó una seguidilla de besos desde mi cuello descendiendo en una deliciosa tortura de placer hasta que su lengua comenzó a jugar con mi pezón, eché mi cabeza hacia atrás pegándome más a él y entonces... Me sobresalté cuando la puerta del apartamento se cerró ocasionando que me levantara del mueble como un resorte completamente desorientada, sintiendo mis mejillas arder de sonrojo y mi brazo entumecido por la posición en la que me había quedado dormida. «Fue un sueño». —Hey —dijo Saraelí— ¿estás bien? Aclaré mi garganta aun algo somnolienta. Saraelí se quitó la gorra de trabajo de Frank’s mirándome de manera suspicaz. —Si —murmuré— ¿por qué? —Tienes el rostro muy rojo. Oh. —Es que me quedé dormida —volví a aclarar mi garganta, pero es que mi voz se afinaba cada vez que ocultaba algo o estaba avergonzada—, buenas noches. Fui a la habitación encerrándome ahí pasando una mano por mi cabello sin poder calmarme, ¿Qué había acabado de pasar? ¿de verdad había soñado…? Si. Había soñado que follaba con Hades en su oficina; bueno, no follar, pero sí una sesión de besos bien intensa y erótica en su oficina. Pasé unos dedos por mis labios sintiéndolos arder, sabía que solo había sido un sueño; fue mi imaginación, pero se sentían cosquillosos como si hubiera sido real. Solo fue un sueño, uno muy realista. Y es que me había quedado dormida limpiando todo el desastre que hizo el señor bigotes en el apartamento, porque después de salir del consultorio del doctor Parker fui con Erin al apartamento a lavarme la cara del desastroso maquillaje y luego salimos por el helado que le había prometido, yo no quise comprar uno para mí, principalmente porque no tenía hambre, Hades Parker me había quitado todo el apetito, es decir el libro que había leído me indicaba que debía ignorarlo, me había funcionado y sentía que había hecho lo correcto en alejarlo de mí, pero ahora estaba molesta conmigo porque no dejaba de pensar en él y en que le cerré elementalmente la puerta en la cara ante cualquier posibilidad. «Eres una estúpida, Nube, pudiste haberte acostado con él». «No, hiciste lo correcto en alejarte, ahora quédate tranquila». «Pero hubiera sido una grandiosa primera vez, tienes que admitirlo». Esto era, mi debate interno por alejar algo que me atraía demasiado, me sentía como una cobarde por alejarme del infierno atrayente… una cobarde que había hecho lo correcto. Y ahora este sueño húmedo o tal vez pesadilla húmeda. Yo ni siquiera usaba vestido para ir a la universidad... ¿Pero qué hubiera pasado si hubiera aceptado que nos acompañara por el helado? Bueno con mi sobrina Erin con nosotros, dudaba que algo ocurriera, tal vez debí haber aceptado y... «No, ya basta Nube, hiciste lo correcto en cerrarle la puerta en la cara ahora pasa la página». Suspiré acostándome por fin en mi cama, y tomé el libro que había estado leyendo a cerca de “Como combatir el deseo hacia alguien”, pero para mi sorpresa tomé el equivocado, tomé el de Hades Parker llamado “Dominio Mental”, contemplé por un momento la portada donde salía un misterioso ojo de color dorado con destellos bronces; como el fuego en su estado más puro, era como si Hades estuviera observándome y sus ojos fueran la entrada al inframundo. Dudé por un momento, pero finalmente lo abrí. Bueno, para algo lo compré, para leerlo; no para tenerlo de adorno y realmente me daba mucha curiosidad. Leí las primeras páginas y ni siquiera sabía cuánto tiempo había pasado, porque ya iba por la mitad, es que el libro era adictivo, hablaba de todo lo que la mente podía percibir, desde una simple música o un gesto, como leer a una persona, como persuadir subliminalmente a una persona para manipular sus emociones, como evitarlas en un dominio mental, el libro era completo y adictivo, más cuando sentía que lo leía con su voz profunda, como si me explicara todo esto él mismo, ni siquiera sabía qué hora era, pero antes de darme cuenta lo había terminado. Me quedé con ganas de leer todos sus libros porque esto de la hipnosis era todo un mundo, necesitaba saber más, quería saber qué pensaba Hades Parker y como su mente hizo para retener tanta información y plasmarla en estos libros. Ahora más que admiración, sentía que Hades Parker no era de este mundo, que verdaderamente era un dios del olimpo reencarnado. «Basta Nube, ahora lo estás idolatrando». «Pero ¿Por qué me negué a salir con él? ¡¿Por qué?!» «Porque era lo correcto, lo moralmente correcto, recuérdalo. Ahora olvidalo». Maldición, debía calmar mis emociones, dominarlas y estar sobre ellas, mañana seguiría leyendo el libro de “Como combatir el deseo hacia alguien”, ahora lo necesitaba urgente. Dejé el libro de Hades Parker a un lado e intenté dormir, pero solo pensaba en él, en sus manos tocando el piano, en sus labios, en su ligera sonrisa, no joder, ahora sentía que me atormentaba. Tomé mis audífonos escuchando música aleatoria de mi teléfono, cuando de repente se comenzó a reproducir Nuvole Bianche de Ludovico Einaudi, la melodía de piano que Hades tocó en su despacho, simplemente dejé que sonara y poco a poco me quedé dormida… **** A la mañana siguiente fui a la universidad, pero en mi mente solo estaba el sueño húmedo que había tenido. Maldita sea, ahora toda la mañana estaría pensando en él. Incluso me coloqué un vestido, ¿por qué? Pues, porque soy estupida, porque hoy ni siquiera tenia clases con él y dudaba que estuviera en la universidad. Tenia que dejar de pensar en él. Las clases iban normales, clases de matemáticas, algebra, procesos de fabricación, borrar la pizarra, ignorar a Rafael y a Karen, eso lo calificaba como algo normal. Elizabeth, una mujer del personal de coordinación de ingeniería me llamó en un receso, era común, yo como presidenta de la clase debía siempre entregar o pasar información a los profesores que nos incluían a nosotros. —Necesito que firmes nuevamente este documento y también el profesor correspondiente —dijo Elizabeth—, es que la fecha de este documento estaba mal y se tuvo que reimprimir. —¿Qué profesor? —murmuré, pero Elizabeth ya se había metido a la oficina, miré la hoja y leí: “Psicología, profesor Parker, Hades”. «¿Es en serio? ¿Cómo puedo tener tanta mala suerte?» Justo hoy que quería evitarlo… Tomé una profunda respiración y saqué mi teléfono enviándole un mensaje, no sabía si saludar, presentarme o solo dar el mensaje, estuve un buen rato escribiendo y borrando cuando entonces me decidí y escribí: Nube Queen: Buen día profesor Parker, debe volver a firmar una hoja de la coordinación de ingeniería, ¿Dónde puedo ubicarlo? Releí el mensaje muchas veces asegurándome de no tener ningún error ortográfico hasta que finalmente lo envié, sintiendo una extraña presión en el pecho de temor sin saber por qué, mi teléfono vibró y bailó en mis manos cayéndose al suelo por mis nervios, lo tomé rápidamente aguantando la respiración; había respondido. Hades Parker: Estoy en la oficina de coordinación de psicología. «Respira, Nube, solo calmate, controla tus emociones». Sentía que se me iba a bajar la tensión, más cuando solo tenía la mente el sueño donde me besaba y me tocaba. Maldita sea. Saqué un caramelo de chocolate de mi bolsillo y lo abrí rápidamente metiéndomelo a la boca, el chocolate siempre lograba calmarme y darme fuerzas. «Tú puedes, Nube». Mi leona interior se sintió valiente y caminé hacia la oficina del profesor Parker arreglando el dobladillo de mi vestido y el escote, mi corazón estaba desenfrenado cuando me detuve frente a la puerta y alcé mi puño tocando dos veces, esperé unos segundos, cuando entonces escuché su voz profunda decir: —Pase.
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