Al parecer era necesario el que consumiera y descansara bien porque los bebés sacaban demasiada energía de mí, no había nada que no supiera con respecto a los embarazos la mayoría de mujeres leemos, jugamos o escuchamos cuán difícil es ser madre más de una cuarta parte del tiempo a lo largo de nuestras vidas.
Hay miles de tipos de madres pero sobre salen las excelente y las que realmente deben mejorar en todo el sentido de la palabra y yo estaba en aquel segundo paquete. Ingresé al mejor Spa del planeta— Mi restaurante— había bastante por lo cual trabajar, llevaba conmigo una enorme tarta que había preparado yo misma, también un par botella que saqué de la bodega en casa no muy caras dad mi situación y llamé a todo el personal para que me esperara a mí y a Sunny.
La fui a llamar y le regañé por una falsos comentarios dejados en el buzón, la chica estaba sonrojada y sudaba sin poder parar hasta que al abrir las puertas de la cocina se encontró con todos sus compañeros y una torta chilena.
—Felicidades, cariño. —Dije y le di un abrazo. —Serás la mejor administradora en el planeta. —Besé su mejilla mientras sollozaba y le abracé con mayor fuerza.
Todos se acercaron a felicitarle y poco a poco fue disfrutando de su celebración.
— ¿Jane, te irás por Luthors enterprise?
— No, este es mi lugar y ese el de Adam, solo estoy encargada.
— ¿Y él?— preguntó Javier.
—Mi esposo quiere poner a sus hijos a prueba y yo intento ayudarles.— Respondí. —Comimos pastel, brindamos con la torta y luego todos a trabajar menos la celebrada.—Este es tu regalo espero lo disfrutes. —Dije y le entregué una caja con un boleto en tren para que fuese a su casa a visitar a sus padres con un poco de dinero extra.
La chica se mostró más que agradecida y fue entonces cuando le ofrecí trabajar en Luthor Enterprise conmigo y con Adrian, ella tenía los conocimientos para dirigir un negocio y el pequeño Luthor los contactos; los dos juntos podían dirigir la empresa por un buen camino.
— Tengo algo que decir antes de que vayan a trabajar.— Todos se voltearon y me prestaron atención.— no estoy gorda estoy embarazada y tendré gemelos, así que quiero que me dejen de ver raro y hacer comentario... son terribles.— Todos me felicitaron y les agradecí, Javier fue el último y me dio un fuerte abrazo y un beso en la mejilla antes de decir:
— Siempre pensé que seríamos padres al mismo tiempo, sin embargo no fue juntos.
— Pues sí, estamos con personas a quienes amamos.— Le devolví el beso en la mejilla y me safé de su abrazo antes de salir de mi restaurante.
Todo parecía tan extraño.
Fui a una reunión en el colegio en la cual me informaron que los gastos de todos los niños había sido pagados hasta la graduación del último que resultaba se Zack, asentí, pero que el comportamiento inusual en Drake les tenía preocupados, me sugirieron unos sicólogos porque no hablaba nada con el que había en el colegio y también ponerle más atención en casa porque no parecía estar bien, por otro lado Patrick estaba bajando en exceso las calificaciones y parecía que iba a perder el año.
Después de conversar y negociar me propusieron opciones para el mayor de los muchachos que quien habían desaseado en la institución por sus ausencias, mala conducta y pésimas calificaciones.
Tomé los consejos de la institución, ellos estaban prestando atención a los aspectos que yo ni siquiera les di importancia, estaba concentrada en que la familia tuviese qué comer pero no en que su estado emocional y sus calificaciones mejoran.
Por eso me puse a poner los papeles necesarios para que su educación no se estancara por mi culpa.
Cuando ingresé a casa los gemelos fueron por mí hasta el auto con sus gigantes sonrisas les llené de besos hasta que se cansaron y corrieron hacia la puerta, les seguí y me comentaron lo ocupados que estuvieron durante el día y lo bien que se habían portado.
—Jane, preparamos la cena. —Dijo Karl y sonreí.
—¡Sus hermanas necesitan comida... no golosinas y ustedes también! —Dije y les acompañé a la cocina.
En la mesa del comedor había un enorme pavo con patatas, espárragos y ensalada, sonreí pero de inmediato supe que ellos no habían preparado la cena en absoluto, sobre todo al ver la sonrisa de Drake y de Patrick, como si pudiesen engañarme así de fácil.
—¿Quién preparó esta delicia?
—Señora, no me paga para ser un adorno—Dijo Lisa quien había vuelto de sus vacaciones.
—¡Nana, qué dicha que regresa!—me tiré sobre ella y le di varios besos, la mujer rio divertida y se despidió para ir a dormir.
—Necesitamos hablar. —Dije al finalizar la comida y les llevé al salón.
Fui interrumpida por una llamada la cual no era tampoco muy buena para mi plan de enfocarme en los niños pero al menos ahora tenía a la nana quien sé no va a dejarles echarse a perder.
—Al parecer tengo que ir a revisar unos viñedos, Adrian y yo nos pondremos en eso.
—¿Entonces estoy a cargo?
—No, Patrick —Dije y le entregué una carpeta con información para sacar el colegio en línea, los últimos dos años en cuatro meses y se gradúa. Es válido para las universidades y si le va bien en ella, con notas positivas incluso les dan becas en distintos sistemas.
—¿Por qué?
—Las faltas, mala conducta y tus notas, corazón. Es mi culpa, esto de ponerles a trabajar no es una buena opción. —dije. —Adrian, el próximo cuatrimestre iniciarás con las básicas universitarias hasta que te decidas por algo. —Dije y le entregué los panfletos que tomé de las universidades, no me vio convencido en absoluto, le di un beso en la mejilla y luego hablé con los más pequeños.
—Ustedes necesito que vayan a clases de algo en sus tiempos libres, hay una de preparación de insecticidas es bueno y gratuito, también hidroponía. —dije y asintieron.—Y Drake, tú y yo debemos hablar aparte.—Dije y le hice una seña para que fuéramos al despacho de su padre.
El niño no se veía tan mal y tan disperso como dijeron en el colegio, le abracé y acaricié su cabellera durante unos minutos.
—¿Quieres comentarme por qué no hablas con la sicóloga del colegio?
—No quiero que sepan nuestros problemas. —Asentí y le di la mano.
—Drake, necesitas decirlo, no a ella pero necesitas hablar con alguien ¿Si? No quiero que termines como yo.
—¿Y cómo estás tú?
—Antes de tenerles a ustedes demasiado sola. —dije y le besé la cabeza. —Drake, tus papás no querrían esto para ti. No tienes que fingir estar feliz cuando estás triste, y tienes derecho de llorar, gritar pero no te aísles y no te pierdas.
—Jane, solo quiero ir a mi recámara ¿Vale?
—Irás a terapia psicológica, puedes elegir al médico o yo puedo hacerlo por ti.
El chico asintió y salió de la habitación.
El despacho el cuál Kendra había destruido. La mujer destruyó todo lo que estaba ahí adentro; el televisor, los muebles, adornos, premios, puertas, ventanas, cojines y sillones, fue cuando Adam decidió que no le amaba, no le deseaba y se atrevió a prepararle la maleta con la que había ingresado a aquella casa.
La mujer cuando terminó con su ataque de rabia tomó asiento en la alfombra y él le miró a los ojos mientras negaba con la cabeza.
—Necesito que te vayas, asustas a mis hijos y yo no te quiero aquí.
—Adam, tú deberías disculparte.
—¿Por qué? —preguntó con diversión.
Adam estaba seguro de era un esposo proveedor, quizá aquello no bastaba para decir que era un buen marido pero sí para que sus esposas y ex esposas no pudiese decir que les faltaba nada. Kendra no estaba mal de la cabeza una de las mejores siquiatras de la cuidad se lo había certificado, pero era celosa y calculadora.
Una joven azafata que dejó caer el café sobre uno de sus clientes en primera clase, la misma mujer con la que cenó una semana más tarde y después de coqueteo y romance un hijo apareció, aquella pareja se casó en el despecho frente a los hijos no muy convencidos del hombre.
Antes de que Kendra entrase y quebrase todos los objetos del despacho de su esposo, al menos doce horas antes estaba en una fiesta bailando con sus amigas mientras su hijo se moría a vómito y su papá le cuidaba, a Adam limpiar, bañar o cuidar a sus hijos no le molestaba pero devolverse de un viaje porque su hijo de en medio no pudiese contactar con su esposa para que cuidase a su hijo y que la nana tuviese restricciones para acercarse a lo seis pequeños Luthor simplemente era escandaloso para él. Adam fue al bar que su mujer solía visitar y le encontró bailando con un piloto, les informó que Zack estaba hospitalizado por una seria bacteria y necesitaba de su madre quien al parecer estaba muy cómoda intentando ponerle los cuernos a su esposo.
El hombre le escuchó borracha criticarle y repetidas veces dijo cuanto le odiaba, él le acercó los papeles de la custodia de su hijo y con gusto los firmó, le llevó a casa y le encerró en su cuarto para que durmiera, pero al despertar se desquitó con el único lugar en la casa que Adam defendía como suyo.
—¡Kendra, te vas a ir hoy, porque nos odiamos! Te vas tú sola Kendra, servicios sociales me dejará a mi hijo al que sí cuido. —dijo y le hizo firmar el divorcio.
—Dame dinero,—Dijo y Adam le miró sorprendido.— Lo único que necesito es dinero. —Adam firmó un cheque con su nombre y le dio una buena suma para que le dejara a él y a su hijo.
No pude evitar pensar cuál sería el lugar de la casa en el que acabaría mi historia.