El lunes después de dejar a los niños me reuní con mi amiga en una de mis cafeterías, comimos en silencio una esperando por lo que la otra tenía para decir, tenía el discurso en mi cabeza, cada una de las palabras en mi mente listas para ser despachadas por mi boca hasta que ella soltó el tenedor y me dio una de sus miradas suplicantes. —No lo siento. ¿Sabes? Porque tu marido te lleva lo mismo y él es el rico de la relación, no me aprovecho de tu hijo de ninguna manera. Él es consciente de que tengo un hijo muy aparte de mi relación con él y quiero dejarte claro que no es un polvillo sin importancia como dije hace algunos años, es la persona a la que amo, es como en la película de lobos y vampiros, soy la loba impregnada, camino sobre el aire y me siento mareada. Mi corazón estalla cad

