Tres años y varios meses después.
Mis hijas estaban en la habitación, conversando e intentando despertarme.
—Mami. —Continuó insistiendo Serena, que no tenía nada que ver con su nombre... ella es un huracán. —Mami, abre los ojos.
—Serena, creo que mamá no quiere despertase aún —sugirió Ada antes de acostarse sobre la cama y cobijarse conmigo.
Las dos estaban entretenidas hablando sobre por qué debía despertarme y por qué no.
—¡Eres brillante!—Dije a Ada y le di varios besos en las mejillas y luego acerqué a su hermana quién para variar se movió y limpió sus mejillas.
—Sí, pero mira... vamos a comer. Estoy despierta hace horas.
Lo sabía, las había escuchado jugar por toda la casa, tocó las puertas de las habitaciones de sus hermanos unas diez veces pero todos trabajamos y estamos exhaustos, ojerosos, sudados y queríamos solo dormir, sin embargo, ella cree que manda en esta casa es la nueva "Luthor de importancia".
Las llevé a correr porque es lo que hacemos en las mañanas ellas lo adoran, alguien que no duerme bien quema un poco del montón de energía que tiene y yo puedo ir al restaurante a revisar que salgan los desayunos.
— ¡Mamá, quiero una fiesta! —gritó Serena al entrar al restaurante, todos los comensales se voltearon a mirarnos y mis amigos rieron.
— ¿Si? —pregunté a Serena quien asintió sonriente. — ¿Y tú? —Pregunté mirando hacia Ada.
—Yo quiero un cachorro —Dijo Ada.
Mis hijas son completamente diferentes, Serena es completamente similar a su padre, los ojos del mismo color, el cabello rubio, la piel morena como la mía, Ada es de mi tono de piel, con los ojos de su padre y el cabello castaño oscuro, lo físico no es tan distinto como sus personalidades, Ada es una persona tranquila, amable y completamente silenciosa (no sé de dónde sacó eso) y Serena es una versión explosiva de su padre y mía, le gustan las fiestas, dar órdenes, es inquieta y como Adam es una persona completamente rutinaria y madrugadora ¿Para qué dormir hasta tarde si se tiene todo el día?
Les senté con el periódico y un nutritivo batido, no sabían leer pero reconocían letras, Serena ya reconocía palabras como su apellido, nombre, los vinos y cervezas de sus hermanos.
Whajhite era una excelente empresa, estaba brillado, y Patrick estaba yendo a la universidad lo cual producía ciertas peleas entre nosotros, pero no hay nada de lo cual no logre convencer a mis hijos; sobre todo a los que no tienen catorce y piensan en... la charla.
—¡Ya llegamos! —gritó Serena y Drake le cargó para hacerle cosquillas mientras Adrian hacía lo mismo con Ada.
Los vi jugar con las niñas y luego se volvieron a tornar ocho cuando vieron a Zack, los gemelos y Patrick salir de sus habitaciones, saqué el pan del horno y Drake me ayudó a cocinar algunos huevos mientras Patrick se hacía cargo del café y las más pequeñas junto con Adrián ponían la mesa, habían algunas cosas que no cambiaban , por ejemplo la inutilidad del mayor de los hijos Luthor ante la comida y su vagancia hacia los estudios, o las peleas constantes entre Kyle y Karl los cuales tenían demasiadas rivalidades.
En cuanto acabé de cocinar todos se quedaron en silencio mirándome, con miedo y algo de nostalgia, yo había cambiado también, e incluso mi cabello había crecido de vuelta y ellos eran todos más grandes que yo, pero no entendía el asombro en sus miradas, la tristeza e incomodidad eran el muy reciente elemento—Al menos no lo veía desde hace mucho. — en mis chicos y continuaba siéndolo luego de un rico desayuno con tocino.
Serena hacía ruiditos para comer mientras Ada movía la cabeza hacia los lados.
—Hola, —Dije y todos me miraron asustados. — ¿Qué les pasa cachorritos? —Todos rieron con nerviosismo y les miré asustada. —¡En serio Luthor qué pasa con ustedes esta mañana!
—Tenemos que ir por los trajes para los estrenos de las cervezas y el vino...—Dijo Patrick y se quedó en silencio, mirando con incomodidad su desayuno.
Estaba a punto de sonsacarles la verdad cuando el timbre interrumpió, mi amiga entró con las maletas de su hijo, les di un beso y un abrazo y él fue corriendo por su desayuno, Mercy continua cocinando horrible; todo se le quema y el niño necesita hermanos y mis hijas creen que es su hermano perdido y se va a otra casa justo como Zack, incluso, me lo han explicado además de que Serena es la hija de Mercy... >, todas las mañanas comparten su propia sesión de locura y Ada cree al igual que yo que no es muy normal.
Me vestí y me dirigí a la puerta cuando Patrick decidió darme el día para que fuese a comprar un vestido—Como si me mandara. — y mi madre mágicamente apareció.
—¿¡Qué está pasando!?
—Te gustan los mimos, ve con tu mamá. —Resolvió Adrian.
Negué con la cabeza y me despedí de los chicos, Mercy nos acompañó y le comenté lo mal que estaba todo en mi casa, ellos querían enloquecerme, estaba un 98% segura de que ellos habían hecho algo malo, ese sistema de apoyo era infalible e incluso mis hijas participan, cuando los Luthor guardan un secreto ¡me paralizan!
Miré varios vestidos y nada me gustó por lo que decidí usar uno viejo y simplemente pagar por el peinado y el maquillaje, me arreglé las uñas y luego fui a casa, el lugar silencioso en el cual me esperaban con una cámara y fotógrafo, les di una sonrisa a los chicos en traje quienes habían vestido a sus hermanas con pomposos vestidos y hermoso cabello.
Me dijeron que subiera mientras sacaban las primeras tomas, miré en mi armario y había un lindo vestido azul y sus accesorios plateados, adoraba a esos niños.
Bajé y me uní a la foto, en esta la el triángulo se formó conmigo y Adrian en el medio, Patrick y Drake a los lados los gemelos y Zack y en la última las gemelas; el fotógrafo sacó unas mías gruñéndoles a los niños y una chistosa en la cual todos sonreíamos mientras las gemelas conversaban y se arreglaban el cabello.
—Yo me quedaré con tía Mercy y mi hermana también.
—¡Fanny, viene a jugar!
Era la nana favorita de los tres maravillosos.
Nos fuimos en el momento en el cual el padre de mi sobrino le dejó en la puerta antes de que nos montáramos en la limosina, Fany lo llevó a dentro y nosotros nos fuimos a la fiesta.
Cuando llegó la hora caminé hacia el podio al lado de mi suegro, mientras se burlaba de mí, la nueva mujer de negocios, el hombre al parecer no tenía nada mejor que hacer o decir que no fuese con respecto a mi vida laboral y... mi vida amorosa cuando se le ocurre.
—El número de la suerte de Jane es dos. —Inició. —Y es una joven encantadora, ella multiplica, divide, suma, resta y soporta a adolescentes y niñas hiperactivas. —Todos los que conocían a mis hijas rieron. —Adam tuvo cinco oportunidades para dejar el negocio y por oportunidades me refiero a esposas, pero sin absoluta duda, Jane y su número de la suerte resultaron fantásticos, una mujer de familia y negociante exitosa. —Pidió un aplauso y me posé frente al micrófono.
—Buenas noches. —dije y esperé a que respondieran. —Soy una mujer de corazón duro, pero creo en las segundas oportunidades. La vida me las ha brindado y no pienso negárselas a nadie, muchos de ustedes me sabotearon o me cerraron sus puertas porque era la esposa más joven, no conocía el negocio, lo echaría a perder y era muy inmadura para ello. Sí, no estaba lista y estaba emocional, embarazada de gemelas, sin nadie que me amara, con niños sin un techo. Esos niños a los que les dieron la espalda y yo vamos a donar lo que se consiga en ventas hoy a niños abandonados por la sociedad, niños huérfanos.
Al acabar giré mi cabeza hacia el lado izquierdo y vi a un hombre alto, rubio y robusto salir con una gabardina negra, mi corazón comenzó a latir con mayor fuerza y rapidez, me bajé de aquel lugar y caminé con rapidez en dirección a la puerta, seguí a aquel hombre hasta su limosina.
—¿Luthor? —Me miró directo a los ojos antes de meterse dentro de la limosina.
Mi esposo está vivo y de regreso en la cuidad.