De una vez

1209 Palabras
Después de la charla de Adriana con sus hijos salieron nuevas grietas  en mi familia, Adrian siguió saliendo con ella incluso cuando volvimos a Mainvillage y Patrick decidió dejarle de hablar, estos eran los dos meses más raros del mundo, no tener a Adrian, tener a Adam en nuestra casa, porque no habíamos comprado aún una, Adriana en todas partes, mis hijos molestos con su hermano, mis hijas menos dependientes de mí, ahora todo era Adam.  Drama. —¿Qué haces aquí? ¿Por qué no te quedaste con tu mamita?  —Patrick, es una persona genial, tú te lo pierdes.  —Adrian vamos a comprar helados.  —Vamos.  —Sabes Serena mejor vamos tú y yo —dijo Patrick.—Adrian casi no es tu hermano.  —Ay... pero sí quiere ir conmigo. Ada, ponte las sandalias. —Ustedes dos no estén discutiendo enfrente de mis hijas—Dijo Adam a sus hijos. — Jane lleva a las chicas por el helado, nosotros tres hablaremos.  Me fui con las niñas y quedaron ellos tres , sabía que las cosas no saldrían bien, si Adam estaba a cargo de la situación todo puede explotar, porque los tres son como volcanes en espera de un cambio en el ambiente para causar destrucción masiva. Sin embargo... las cosas salieron aún peor, cuando volví a casa con las chicas, solo quince minutos más tarde cuando volví a la casa y Adrian estaba empacando las cosas. —Adrian, no tienes que irte.  —No, me cansé. Mi mamá tiene razón, te comportas como una arribista y así como las gemelas merecen una familia, Patrick y yo también, aunque él no lo vea.  —Adrian, no has entendido, nosotros somos tus papás. Adriana no tiene nada más que formar en ti, más que errores, irte no es la solución —Dijo Adam.  —No me voy si Jane firma los papeles. —Adrian, empaca tus cosas. Mi esposa no tiene ningún papel que firmar.  —Papá ¿cuántas veces quisiste que no estuviera muerta? Por Dios... ¿qué les pasa? —Adrian, pasa que se fue, nos acostumbramos a no tenerle, la quiero sí, pero no es parte de mi vida. No iría a contarle ningún problema porque tengo a Adam y a Jane, ellos son mis papás. ¿Dónde estaba cuando estabas ahogado en alcohol? ¿Quienes estuvimos ahí?! —Patrick, perdonamos a papá por estar enfermo y no lo juzgamos.  —¡¡Papá nos crió Adrian!! Adam Luthor es mi familia, sin importar sus errores o los míos.  —Jane...  —No Adri, el día que deje a mi esposo será porque lo decida. No porque tu mamá, tú o quien sea lo quieran. Que se divorcie ella.  Me di media vuelta y me siguió hasta la cocina, volvían los ataques y los insultos hacia la madrastra malvada, los demás chicos se acercaron a la cocina e intentaron descubrir que había sucedido con su hermano para llegar a semejantes palabras, entonces sacó los últimos tres años a relucir, todos nuestros esfuerzos y nuestra unión;  el sentido de familia, desaparecieron con solo palabras.  —¡¡Eres una jodida trepadora, lo único que te gusta es el papel de víctima; prefieres ser la esposa agredida a una mujer independiente!! —Adrian, tu no te vas de mi casa, te largas porque  te estoy echando yo, lárgante antes de que vuelva a salir.  Las gemelas estaban bastante conmocionadas ante la escena, solo esperaba que se les olvidara.  —Mamita ¿pero por qué él te odia?  —No Ada, no me odia; está molesto.  —Ya no te quiere y tú tampoco.  —Ay,  Serena, las familia a veces se dicen cosas feas no porque no se quieran sino porque no se entienden, vamos a dormir y mañana será mejor ¿si?. —Las dos asintieron y me abrazaron.  Les acaricié hasta que escuché un pequeño ronquido y miré hacia Ada quien tenía la boca abierta, me reí y salí de la habitación con dirección a la mía, en ella estaba el otro roncador Luthor envuelto hasta la cabeza, me cambié y fui y a revisar que los otros Luthor estuvieran donde debían estar antes de meterme a la cama.  Me tomé unos minutos para observar la cama vacía de Adrian y cerré la puerta con tristeza y bastante decepción. Apagué las luces y me cobijé al lado de mi esposo.  —Adam, si vas a quitar espacio en mi habitación y vas a roncar al menos abrázame. —Le di un beso sobre los labios y el me envolvió entre sus brazos.  —Lo siento. —Por qué, estamos muy vestidos y cobijados pero en la misma cama.  —Lo siento por Adrian. Lo de las cobijas lo podemos solucionar. —Mejor solo seamos novios.  —¿Qué? —Sí, besos caricias y cursilerías, el matrimonio es demasiado complicado.  —Entonces te beso y abrazo toda la noche.  —Suena bien. —Dije y sus labios se estamparon rápidamente contra los míos.  No recuerdo haberme quedado dormida pero sí el gigante desayuno que me esperaba en la cocina me sorprendió un poco más.  Besé las mejillas de mis hijas y escuché a Ada con atención mientras peinaba a Serena con varias trenzas.  —Mira todo esto lo hicimos nosotros. Adam y nosotras hicimos el desayuno con mis hermanos, solo tú faltabas. ¿Dormiste bien? —Sí, ¿y ustedes? —También—respoindieron al unísono.  —Ada, ahorita te toca el cabello a ti, ven para ponerte la espuma —Dijo Patrick y la pequeña comenzó a llorar mientras su hermano le esparcía la espuma.  Adam intentó contentarle pero todos sabíamos que era imposible que Ada no llorara mientras le peinan, de las dos es la más colocha y la más llorona, pero su sensibilidad en el cabello es exagerada, esta mañana mientas le ponía las prensas, Adam le abrazó y Serena le sostuvo la mano mientras insistía en que pronto estaría lista, todos hacen cosas para que no se sienta tan triste, parecemos un equipo de verdad.  —Lo he estado pensando...—Dijo Patrick. —Y me mudaré.  —¿Cómo? —preguntamos Adam y yo al unísono. —No con Adriana y su clon del mal. Daniela y yo lo hemos estado pensando y nos parece un buen paso.  —¡Terrible! Horrible. Jamás, no. Absolutamente ¡no! —Dijo Serena. —No señorito, tú te quedas con nosotras.  —Pero tendré un cuarto de princesas para ti y para tu hermana.  —No, yo te quiero conmigo —Dijo y se fue molesta a su habitación.  —Patrick, no me estorbas y te quiero en casa conmigo. Haré huelga como tu hermana.  —Solo quedo yo, Adrian es un gilipollas y se fue, Drake se va a la universidad, los gemelos no es como que me extrañen y Zack menos.  —Pero nosotras sí.  —Ada, habrán cientos de muñecas. Ve a decirle a Serena por favor —La pequeña bajó emocionada. —Además, tú tienes a Adam. —Hijo no estoy de acuerdo, pero es un paso importante y ustedes se soportan días, sí días no. Tendrás siempre una habitación en mi casa y un lugar gigante en mi corazón. —Le di un beso en la cabellera. —Tienes que estrenar tu cuarto por un mes, para la buena suerte. —Es para que dejes el olor y pueda ir a llorar a tu habitación —Le pegué en la cabeza, Karl y y nos reímos. Adam y yo nos convencimos de que era un horrible error llevar a los niños a elegir casa con nosotros puesto que todos querían toboganes gigantescos, jardines especiales, piscinas, habitaciones más amplias, un laboratorio, despachos para cada uno... querían vivir con nosotros y sus novias en la casa ¿Qué clase de familia creen que somos?  —Quiero dejar claro que la casa es para mi esposa —Dijo Adam en cuanto nos metimos en el auto.  —Si no me gusta, mi hermana y yo vamos a vivir con abuela y su piscina.  —No traidora, no —Serena rió y continuó jugando con el cabello de su hermano. 
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