Cenicienta al revés

2075 Palabras
Joleen solía ser una pésima madre, pero cada noche me contaba la misma historia, la historia de la cenicienta; me fingía dormida exactamente cuando mi madre biológica empezaba a inventar el final de la historia. "como el príncipe le amaba mucho le compró una casa normal, una mansión...de igual manera eran ricos solo que un poco más normales... en la entrada estarban  sus iniciales y cada una de las salas tenía un hermoso color con una hermosa decoración... Mi hermano se molestaba con mi madre desde entonces, me odiaba desde ese momento, recuerdo haber creído que le molestaba la historia porque nos representaba a la perfección, yo era la cenicienta y él, el hermanastro malvado.  A lo largo de mi vida me convencí de que mi madre me contaba la historia porque al final sí tenía mucho en común con la historia real; mi felicidad tenía una hora límite, mis amistades estaban condicionadas, mi familia era disfuncional y en lugar de carecer del amor de madre carecía del amor de mis padres biológicos, y como mi madre bilógica hacía el final era completamente distinto a lo que su escritor quería.  Les contaré mi historia:  Jane la cenicienta.  La cenicienta nació en medio de dos matrimonios, su madre tenía ya un hijo de su primer matrimonio y con su segundo esposo el cual en ese momento era su amante tuvo a Jane, la segunda hija de sus dos padres siempre en un mal momento, la hija de en medio.  Cuando logré crecer en medio de alcohol, fiestas y una madrastra bastante buena y exigente, fue requerida para ir una fiesta,su madrastra envió peinadores y maquillistas a casa de la joven cenicienta además de una linda calabaza que me llevó a una fiesta de beneficencia y ahí, a punto de escapar de la sociedad alta de Mainvillage choqué con mi príncipe azul y no pude evitar desear besarle, tocarle y amarle por el resto de mis días.  Pero él no estaba sin compromisos y en su lugar tenía bastantes, seis hijos, a pesar de ello decidí quedarme; quizá para llevarle la contraria a mis padres o para demostrar que podía mantenerme en un mismo lugar con una persona, pero sin importar la razón me quedé e intenté amar al máximo y recibir un poco de amor, pero, en su lugar me enredé en una cadena de infidelidades, mentiras, agresión y más dolor.... Abrí mis ojos y volteé a ver a mi padre sentado al lado de la cama, me acomodé y él acercó un vaso con agua a mis labios, bebí un corto sorbo y no pude evitar soltar todo aquel nudo que sentía en la garganta, lloré entre los brazos de la primera persona que me rechazó, lloré hasta que no quedaron lágrimas, pero no estaba dispuesta a seguir mintiendo, aún había dolor.  —Jane —Miré hacia la puerta y me encontré con Derek, estaba vestido con su uniforme y traía el cabello algo despeinado, probablemente había tirado de él varias veces, sus mejillas estaban más pálidas y su rostro estaba cargado de pelos con una barba bastante descuidada. —Jane, me haré cargo de las tres, lo juro, lo dejaré todo, seré un buen padre es nuestra oportunidad; siempre volvemos al inicio, tenemos que estar juntos nos lo debemos.  —¡Sal de aquí! —gritó mi padre y entonces fue cuando me di cuenta de que no era mejor madre que en mi cuento, cuántas vidas habíamos destruido Derek y yo.  —No podemos estar juntos Derek, porque no se trata de mí. Se trata de mis cuatro hijos, los seis hijos que tengo con mi esposo y las dos que están en camino. ¿Crees que les daría a los Luthor un padre y una madre drogadictos, suicidas e irresponsables? Con un padre frívolo y una madrastra irresponsable ya tienen. Derek, te rogué, te pedí que te quedaras conmigo, te pedí que lucharas conmigo, te amé, pero ya no más. No haremos esto, es la última vez que me ruegas y tenemos esta conversación. Vete por favor.  El joven se acercó a mi camilla, me dio un beso en la mejilla y musitó en mi oído.  —Me iré —prometió y depositó un último beso en mi mejilla y una corta caricia en mi barriga.  Mi padre y yo nos quedamos en silencio hasta que el médico encargado de mí me explicó mi situación y la de mis bebés, dijo que eran bastante fuertes y estaban completamente sanas, sin embargo, yo debía cuidar más mi salud y mantenerme un poco más tranquila para evitar lastimarme o a ellas.  Mi padre me dio un plato de comida y un postre.  — ¿Los niños? —Pregunté.  —Están en casa —Asentí. —Quiero ayudarte pero necesito saber. Le conté a mi padre todo lo que había pasado en mi vida desde que le había encarcelado hasta ahora y me escuchó con paciencia, luego se disculpó y me dio un fuerte abrazo, no tardé en ponerme a llorar nuevamente; extrañaba sus abrazos, extrañaba que alguien me amara de verdad. —Jane, eres mi única familia. —Papá, solo soy una pieza... —Jade ha dejado los papeles del divorcio y estoy peleado con Cindy. —¿Mamá te lo dijo? —Sí, nunca entendí de quien sacaba aquellos ojos, pero, Jade es una excelente genetista—Dijo y yo reí. —Y como su padre de crianza no estoy de acuerdo con lo de su nueva pareja y el bebé. Sonreí de nuevo y tomé su mano. Salí del hospital y mi padre se encargó de mover algunos contactos para ver qué se podía hacer, teníamos a uno de los mejores abogados comerciales Jack Foster y su socio James Altazar trabajando para nosotros, pero al parecer era tarde para asesorarse.  Decidimos   demandar a Edgard y el cuñado de Adam; quienes probablemente conocían la situación de Adam antes y se habían aprovechado de ello. —Jane, lo que te recomendamos ahora es vender la casa y los autos —dijo James el segundo abogado. Vi a Adrian y a Patrick acercarse y prestar más atención a lo que el señor decía. —Saquen todo el dinero que puedan porque les bloquearán todo y a ustedes al poner esta demanda. —Podríamos vivir en una propiedad que tenía mamá es amplia y hay que darle forma pero es grande. —¿Hay alguien interesado en la casa? Miré a Patrick y Adrian quienes se debatían en si era lo correcto. —Si no quieren vender no los obligaré. —No dejaré a mis hermanos en la calle —Dijo Patrick. —Mi abuela, ella no querría perder el último nexo con su hija —Respondió Adrian. —Mi madre diseñó la casa desde antes de conocer a mi padre; pintó el cuadro del museo Theip. Mientras todos se desprendían de lo necesario yo me hacía cargo de sacar de las cuentas que mi esposo nos había dado a cada uno de nosotros todo el dinero posible y al parecer podía vivir bien durante un año con ello, pero debía trabajar extra duro; el restaurante producía lo suficiente como para mantener el estilo de vida de solo uno de nosotros durante un año. Después de salir del banco me dirigí a una tienda en la cual vendían historias para niños pequeños y en él me encontré mi libro favorito de la infancia, la cenicienta, luego estaban otros que pensé que a mis hijas les podía gustar, últimamente se movían más y era inevitable que mi barriga no se notara, pero los chicos tenía una ropa fantástica para mí cuando llegué y eso facilitaba mi situación, además, el médico no dijo nada de no usar tacones así que no me veo minúscula.  Pagué y salí del lugar.  Mientras iba caminando sobre la acera comencé a sentir el frío invernal de Mainvillage y me di cuenta que si no acariciaba a ahora a mis hijas y me sentaba a disfrutar de ellas quizás no tendría una oportunidad de amar a alguien desde el inicio hasta el fin, porque amándolas a ellas y a mis hijos sabía que tendría algo el resto de mi vida, sería inmortal el tipo de amor que nos tendríamos.  —¡¡Jane!! —Escuché a alguien gritar al otro lado de la calle, miré a Sammuel con dos de sus hijos y un helado gigante, me acerqué a saludarles y me uní a los helados. —¡Qué tal has estado! —No tan bien, pero ahí vamos ¿Y... Tammy? —Nos hemos dejado. —Lo siento. —Yo igual, ella tiene a alguien más. La vida no era tan perfecta entre ellos; mi amigo comentó que habían ido de viaje con el resto para intentar enmendar su relación, pero no dejaron de apartarse, entre todos buscaron a Tamara durante cuatro días y cuando decidió aparecer le pidió perdón y el divorcio; al parecer los gritos, celos injustificados, provocaron la ruptura completa de aquella relación. Los niños ahora vivían en ambas casas pero dos con ella y su amante y los otros dos con él. Esto que nos estaba ocurriendo... ¿Era un aura oscura sobre nosotros o estaba propagada sobre todo Mainvillage? Después de la conversación con mi amigo me cambie de mesa para poder hablar en privado con la madre de Adriana, la mujer estaba pulcramente peina y maquillada además traía varios sobres consigo. La madre de Adriana y yo tuvimos una larga y tendida conversación, me indicó que la casa solamente se la darían de vuelta a uno de sus nietos o a Adam, pero que mientras fuesen los dueños no me la venderían; ante ellos yo era la causante del desorden en Luthor Enterprise y por supuesto no querían que pasara lo mismo con la casa. —Jane, te quiero fuera de esa casa. —Es suya, sacaré lo mío lo antes posible. —Y lo de los niños. —Asentí. -Tengo pruebas de lo que has hecho con mi hijo y sería fatídico en este momento que se hicieran públicas.  —Sí, para él y para mí. —Dije y tomé mi bolsa y caminé fuera de aquel lugar. Tardamos una semana en reconstruir nuestro nuevo hogar, con el dinero de la venta de la casa pudimos arreglar una bodega que pertenecía a la madre de Drake, acordamos que las habitaciones fuesen para tres personas cada una ero después de pensarlo opté por las habitaciones diminutas, no podía imaginarme a Adrian y Patrick en la misma habitación y lo peor ellos juntos con Drake queriéndoles matar, si ponía a uno pequeño con dos grandes sería la perdición del niño, por lo que las ratoneras como decidieron llamarle los chicos a las habitaciones de su nueva casa eran la mejor opción, mi habitación también tenía espacio para tres porque ahí dormirían las niñas y con una pared removible podíamos dividirlo cuando crecieran, mi padre había sido muy cooperativo, nos tuvo una semana en su casa y los niños casi lo enloquecen con su tequiosidad el ruido, o incluso cuando acabaron todos sus chips favoritos, pero de igual manera se portó a la altura. Cuando llegué con los niños a la casa me sorprendí, mi padre había donado a mi causa un ventanal de vidrio, aire acondicionado y pintura, los cuales no estaban en el presupuesto; además de unas lindas cortinas y mármol en la cocina con un buen equipo. —Jane, acá están las llaves de la casa y una copia de la principal para cada niño. —Dijo y las repartí pero quedaron unas con un lazo rosa. —Esas son las de tu nuevo restaurante. Sonreí. —No abandoné el proyecto, así que deberías hacer uso de él si quieres tener dinero. —Le di un fuerte abrazo y me lo devolvió. —Sabes que cualquier cosa que necesites te lo daré. —Bueno abuelo... te faltó una pantalla. —Dijo Karl. Todos reímos. Esta era la casa solo para ella, que compartiría con su nueva familia, la nueva y muchísimo más modesta casa Luthor. ...La historia de mi madre nunca acababa con un "y vivieron felices por siempre" porque para ella la felicidad era temporal y yo lastimosamente no parecía estar acerca de encontrar el mío." Querido Adam, me encantaría que vieras lo que he construido, no es un imperio, tampoco un castillo... me encantaría tener tiempo para describirlo pero no me senté a escribirte por ello, quiero informarte que de vez en cuando tus hijos y yo tenemos derecho a saber cómo va tu vida, cómo te has sentido y lo más importante si sabes que hemos sido despojados de nuestra casa y tu negocio, Edgar y tu cuñado se han encargado de quitarme cada moneda, vendimos la casa de Adriana y estamos alojados en una especie de bodega.  Intenté no odiarte cuando te acostaste con la rubia en mi propia casa, intenté no odiarte cuando te acostaste con Daniell, pero a pesar de haberlo logrado hoy te odio porque sin importar las veces que te he amado decidiste abandonarme y convertirme en la cenicienta despojada.  Con odio, tu cenicienta Jane. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR