Capitulo IV "Espera"

2151 Palabras
Ya habían pasado varios días desde la fiesta, para ser exactos ya había pasado una semana y desde ese entonces no había recibido ni una sola llamada de Tyler, según él yo iba a ser parte importante de su vida pero ni siquiera se había molestado en buscarme «Ni siquiera sé porqué me molesto siquiera en pensar en él» —¡Chloe! — grito mamá desde la parte de abajo. Yo vivía sola todo era más fácil así, pero me tomaba la molestia de visitar a mi mamá durante dos semanas de cada mes. Teníamos una buena relación, mejor que la de la mayoría pero estábamos mejor por separados. —¡Ya voy! — grité mientras me levantaba de la cama y me apresuraba a bajar la escaleras. —Un jóven apuesto está esperando por tí, lleva un lindo traje puesto y quizás un anillo de matrimonio en su bolsillo — exclamó ella desde la parte de abajo. En ese momento me detuve en seco, mi cabeza comenzó a maquinar y lo único que pude imaginar es que Tyler estaba allí abajo esperando por mí, volví a subir las escaleras rápidamente traté de acomodar mi cabello, me coloqué un poco de lápiz labial y me miré al espejo, ni siquiera sé porqué me importa tanto como para arreglarme para alguien como él, nuevamente bajé y fue grande mi sorpresa al conseguirme con alguien muy diferente, sentado en los muebles con mamá mientras tomaban café. —¿Qué haces aquí? — pregunté confundida. —Veo que me recuerdas — respondió él con una sonrisa — mi nombre es Matthew Williams — extendió su mano hacia mí pero yo solo la miré con desagrado. —Eso no responde mi pregunta — insistí. —Realmente tienes una personalidad bastante peculiar — sonrió él retirando su mano — tú eres una gran artista, me encanta tu visión y yo soy el dueño de "X Cosmetics" quizás nos conozcas. —¡No puede ser! Claro que sí, todo mi maquillaje es de su marca, desde la base hasta el rubor, realmente me encantan sus productos — interrumpió mamá con entusiasmo. Le dirigí una mirada un poco incómoda para tratar de que se calmara pero Matthew parecía muy alegre por sus palabras, debe tomarlo como un halago. —Muchas gracias, señora. Siempre es grato conocer personas que admiren nuestra marca — respondió él confiado, sintiendo que estaba ganando terreno — justamente he venido el día de hoy para tratar de que su hija haga una colaboración con nosotros. —¡Ella encantada! — exclamó mamá de manera efusiva. Yo tosí un poco para tratar de que recordara que yo estaba allí y que no podía tomar una decisión de tal magnitud sin consultarme. —Lo lamento pero yo soy pintora, como podrá ver no sé absolutamente nada de maquillaje pero quizás puedas conseguir a alguna cantante o Make Up Artist — no intentaba ser grosera con mi respuesta, solo intentaba ser sincera, no estaba para nada interesada en el ámbito del maquillaje, ni siquiera sabía maquillarme a mí misma, creo que incluso el brillo labial que me acababa de echar ni siquiera me quedaba bien. —No estoy interesado en ninguna cantante o lo que sea, estoy interesado en tí — él hablaba como si fuese un vendedor experto, he de admitir que tenía talento, mucho talento — mira, yo no sé mucho de arte y tú no sabes mucho de maquillaje pero tú haces todo de forma espontánea, conoces las reglas pero prefieres romperlas y es justamente lo que quiero que hagas con "X Cosmetics" quiero que nos reinventes, que nos hagas de la manera en que tú crees que deberíamos ser y si falla no vas a perder nada. Tengo que admitirlo, ya estaba comenzando a convencerme, me agradaba la idea de probar un nuevo reto y después de todo no estaba tan alejado del ámbito que me gustaba. —Está bien, haré la fulana colaboración contigo pero quiero que me regales un set completo de maquillaje — puse inmediatamente una condición, de alguna manera estaba probando cuáles eran mis límites y realmente quería el set de maquillaje. —Creí que no te gustaba nada de eso — dijo él como si hubiese descubierto mi gusto culposo. —No me gusta pero como acabas de notar mi mamá es una gran fanática de tus productos — contesté de manera confiada. —Entonces tenemos un trato — nuevamente acercó su mano hacia mí pero con la diferencia de que esta vez si decidí corresponder el gesto — ¿tienes tiempo para hablar ahorita sobre el proyecto? —Primero quiero mi parte — contesté. Él se levantó de su asiento y salió de la casa, supongo que se había molestado, ya había llegado a mi límite, bueno, fue lindo mientras duró. —No debiste ser tan grosera — comentó mamá mientras recogía los vasos de tomar café. —No he sido grosera, he sido justa, en los negocios hay que ser firmes o te terminan estafando — respondí aún segura de la decisión que había tomado. Apenas tenía veintitrés años, ni siquiera había terminado la universidad, habían otras cosas que necesitaban de mi tiempo y que al menos para mí eran más importantes que una línea de maquillaje, supongo que ese es mi problema, siempre pongo primero mis sueños antes que cualquier otra cosa, soy buena pensando con el corazón. —¡Aquí está! — escuché nuevamente la voz de Matthew al mismo tiempo que la puerta se volvía a abrir. Al darme la vuelta pude notar que traía una gran caja entre sus manos, me acerqué inmediatamente y sí, al colocarla sobre la mesa y abrirla pude verificar que lo que se encontraba en su interior era maquillaje. —Cuando te dije un set de maquillaje no creí que te traerías la fábrica — comenté con sarcasmo mirando la enorme caja. —Hombre prevenido vale por dos, conociendo tu carácter pensé que ibas a querer probar los productos antes de aceptar trabajar conmigo, así que traje dos de estas — él sonreía como si fuese un triunfador, como si acabara de recibir una medalla olímpica, como si fuese un genio pero no, solo vendía maquillaje. —¿Siempre eres tan exagerado? — pregunté mirándolo a los ojos. —Siempre soy así de asombroso si es lo que quisiste preguntar realmente — respondió, estaba tan pagado de sí mismo pero era agradable, al menos desde mi perspectiva. Veía a mamá mirando desde lejos la caja, me causaba ternura, parecía una niña en la noche de navidad esperando para abrir su regalo. —Agarra tu maquillaje — dije mirándola. —¿Todo? ¿No quieres quedarte con nada? — preguntó perpleja. —No, no lo necesito — respondí de manera inmediata — ahora trabajo con "X Cosmetics" hay mucho más de donde vino eso. Matthew gritó de emoción y me dió un gran abrazo, mamá saltaba de la felicidad, al menos estaba haciendo algo bueno. —Ya, aléjate. No seas raro — le dije a Matthew mientras me apartaba. —Lo siento, realmente estoy muy feliz de que trabajes conmigo — tenía una sonrisa imborrable. Nos dirigimos a mi habitación mientras mamá se quedaba en la sala viendo su novela y llamando a sus amigas para contarle mi gran hazaña. —¿Cómo conseguiste la dirección de la casa de mi madre? ¿eres algún tipo de acosador? — pregunté mientras subíamos las escaleras. —En el museo me la dieron, me dijeron que vivías sola en una habitación pero fuí hasta allá y no te encontré, volví al museo para saber si no tenían algún número telefónico y me dijeron que viniera hasta aquí, que si te llamaba probablemente ibas a trancar la llamada luego de dos palabras — esa gente me conocía a la perfección, hasta me asustaba lo mucho que sabían de mí. —¿Quién te atendió? — pregunté con bastante curiosidad. —El señor Harry — contestó él. —El señor Harry es un amor pero voy a matarlo luego de esto — dije casi para mí misma. El señor Harry es el dueño del museo, a pesar de tener una buena posición social es uno de los hombres más educados y agradables que he conocido en mi vida, he pasado tardes enteras hablando con él de libros y pinturas, de novelas y música, de chismes y tonterías. —Tienes que controlar tu temperamento — señaló él. —Muchas gracias, ahora siento que soy una mejor persona gracias a tí — contesté con una sonrisa bastante falsa — ahora sí, bienvenido a donde la magia cobra vida. Abrí la puerta de mi habitación para que Matthew entrara, pueden no creerlo pero era el primer hombre que lo hacía, nunca me había gustado que nadie se involucrara tanto conmigo y el cuarto de una persona puede mostrarte varios aspectos de sus gustos, personalidad, que tan ordenado es, cosas por el estilo, este era mi santuario. —¿Entonces así luce el cuarto de una artista? — comentó él mientras se adentraba a la habitación. —Así luce el cuarto de una chica que no sabe que hacer con su vida — respondí de inmediato sentándome en la cama — ponte cómodo — en ese momento se vino a mi cabeza el incómodo momento que había vivido con Tyler, no entiendo porqué no podía solo superarlo, seguía pensando en él, seguía esperando a que el teléfono sonara pero no lo hacía — no te sientes en mis piernas — agregué. —¿Por qué me sentaría en tus piernas? — cuestionó él confundido. —Nada, solo olvídalo — respondí avergonzada por mis palabras «Debe pensar que soy una rara» —¿Los hiciste tú? — preguntó él mirando algunos dibujos que estaban colgados en mi pared. —¿Tú qué crees? — pregunté de vuelta, haciéndole entender con mi tono de voz que al menos desde mi punto de vista era algo obvio. —¿Acaso a los que saben dibujar no les regalan dibujos? eso es algo que no sabía, gracias por iluminar mi mente, maestra — lo admito, él era lo suficientemente inteligente como para contrarrestar mis palabras. —¿Qué es lo que quieres? no es mi área, así que me gustaría que me expliques un poco — me sentía como una profesional, diva, empoderada. —Quiero crear una línea de maquillaje que una chica pueda usar un viernes por la noche para salir con sus amigas, también un lunes por la mañana para salir a un sitio casual y aún más importante que pueda transformarse completamente con ella, que pueda disfrazarse, que pueda ponerse creativa — él hablaba de una manera diferente, sentía que realmente estaba emocionado por esto y si hay algo que valoro en las personas es notar esa pasión en su mirada al hacer las cosas, yo le llamo «Eso» hay personas que nacieron con un Don natural que pueden llevar a su máximo potencial y convertirlo en su mayor fortaleza, en su propósito de vida, Matthew tenía «Eso». —Lo que me pides es bastante complicado, creo que nunca antes he visto algo así — respondí de manera seria — bueno, he visto que las chicas utilizan cualquier paleta de sombras y la adaptan a su necesidad pero que literalmente esté creada para cada una de ellas es un poco diferente. —Pero tú vas a lograr eso — dijo él con confianza — estoy seguro de ello. —¿Qué te hace estar tan seguro? — pregunté enarcando una ceja. —No lo sé, es una corazonada y mis corazonadas siempre son buenas, yo decido creer en ellas. —¿Nunca te han fallado? — cuestioné. —Un par de veces sí, pero no se equivocaron del todo, con ellas aprendí del fracaso y nada es más educativo que un error. —Trataré de hacer mi mejor trabajo pero no te prometo nada, aunque ya tengo algunas ideas en mente. —¡Eso! — exclamó él — pon esa creatividad tuya a trabajar para mí. —Suenas como un científico malvado — comenté mirándolo con cierto desagrado. —Quizás lo soy, mi objetivo es maquillar a todo el mundo, hombres, mujeres, perros y gatos. —Dime que tu maquillaje es libre de crueldad animal o me retiro del proyecto y te demando — expuse con gran seriedad — y sé sincero, porque si descubro algo mientras trabajo contigo voy a hundir tu empresa. —Bueno, bueno, cálmate, mi objetivo es maquillar a todo el mundo, hombres y mujeres pero no perros, ni gatos — en ese momento le dirigí una mirada un tanto acusadora — y ningún otro animal ¿feliz? —Correcto, lo acepto. Pasamos el resto de la tarde compartiendo ideas, dibujando posibles modelos para los empaques, era más divertido de lo que creí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR