Capitulo V "Matthew"

1717 Palabras
Debido a nuestro proyecto Matthew estaba frecuentemente en casa, estábamos tan acostumbrados a su presencia que incluso tomaba nota de lo que faltaba en la cocina e iba a comprarlo, llevábamos cinco días y las ideas aún no se detenían, no teníamos aún completamente claro lo que íbamos a hacer pero estábamos seguros de que sería grandioso. —¿No estás cansada? — preguntó dejando caer su cuerpo sobre el frío piso. —El cansancio es para los débiles — repliqué manteniendo la vista fija en mi dibujo. —Me declaro débil, muy débil — contestó con una señal de derrota. —¿Te vas a quedar hoy? — pregunté con algo de curiosidad. Se me había olvidado mencionar que Matthew se había quedado en casa durante los últimos tres días, ya parecía el otro hijo de mamá, obviamente dormía en la sala en un viejo sillón, me daba un poco de lástima por él, prefería estar aquí haciendo su trabajo antes que volver a su casa donde probablemente no solo dormía más cómodo sino que también vivía mucho más cómodo. El primer día amaneció con dolor de cuello y de espalda pasó todo el día sobándose la nuca pero sin embargo no se quejó a pesar de que le pregunté muchas veces, al final del día no le quedó otra opción que decirme la verdad y le dí una pastilla para el dolor. —¿Por qué preguntas? ¿acaso me estás corriendo? — cuestionó él mirando directamente. —Si, es que ya no te necesitamos aquí — dije en tono de broma. —En realidad estoy aquí porque te necesito, no al revés, así que por favor no — contestó él uniendo sus manos a forma de súplica. —Hoy es noche de películas, quería preguntarte si no te molestaba ver películas aburridas y absurdas con nosotras — lo dije con una sonrisa, el término «Noche de películas» siempre me ha resultado muy tierno. Cada semana mamá y yo elegimos algunas películas que deseamos ver y elegimos una al azar, preparamos algunas cotufas y compramos golosinas, es el día de la semana en qué puedo olvidarme de todo lo demás. —Soy un gran amante de las películas aburridas y absurdas, son mi especialidad. La hora había llegado, mamá y yo preparamos todo, pusimos la película y nos sentamos en el sillón, elegimos una romántica donde una chica se enamora del jefe de su madre, es muy hermosa. —¿Por qué complicarse tanto la vida? — preguntaba mamá mientras miraba la pantalla. —Es solo una película, jamás sucedería en la vida real y si sucede sería el caso de una en un millón — respondí inmediatamente para luego darle un sorbo a mí refresco. —¿Por qué no sucedería? yo creo que es muy probable, además hay sentimientos de por medio, la chica no quiere complicar su vida, su corazón está confundido — intervino Matthew en la conversación para mi sorpresa. —Suenas como todo un romántico — me burlé mientras comía. —Tú has elegido la película, yo solo opino sobre ella — contraatacó él. —Tienes que dejarla, pierdes tu tiempo — interrumpió mamá a Matthew — nunca va a aceptar lo frágil que es, seguro terminará llorando al final de la película. —Te acaban de delatar — dijo él en voz baja. —No le creas a mi madre, toma mucho café, seguro está alucinando — respondí con desigualdad. Abruptamente una palomita de maíz atacó mi rostro, al mirar a mamá tenía una expresión que parecía un poema de guerra. —A mí me respetas — dijo señalando hacia mí con su dedo índice, a veces esta mujer me asusta un poco. Efectivamente al llegar al final terminé llorando como si yo fuese parte de la película y realmente hubiese vivido cada una de las cosas que tuvo que vivir la protagonista. —¿En serio estás llorando? — preguntaba Matthew incrédulo. —¡Es que es muy bonita! — exclamé entre sollozos. —Eres una princesita debajo de esa fachada de pintora ruda — respondió él. —Obvio que soy una princesa, nunca he dicho que no lo sea, de hecho ya quisieran las princesas ser como yo — repliqué con el rostro altivo. —También tienes un gran ego ¿cómo quieren ser las princesas? ¿problemáticas? — él demostraba una gran astucia en sus respuestas he de admitir. —¡Por favor! todas las princesas son problemáticas, quieres ser rescatadas, son envenenadas, se enamoran de amores imposibles que solo son posibles gracias a la magia o al poder del guión, les lanzan un maleficio, se les mueren sus padres, tienen madrastras malvadas y dejan olvidados sus zapatos — expuse todo a gran velocidad, provocando que una expresión desorientada apareciera en el rostro de Matthew. —No puedo creer que te has visto todas las películas sobre princesas habidas y por haber — dijo completamente perplejo. —No solo eso, también he leído sus cuentos y en ocasiones tomo inspiración de ellas — dije orgullosa de mí misma por ser una niñita tonta aún a mis veintitrés años. —¡Ese es el concepto! — exclamó él poniéndose de pie. —¿De qué estás hablando? — pregunté confundida. —Queremos una colección de maquillaje que se adapte a todo, tú eres la perfecta amalgama de dos mundos que no suelen juntarse, cuando piensas en una princesa piensas en una chica delicada, en tonos cálidos y claros pero cuando piensas en la villana siempre vienen a tu mente los colores oscuros, la rareza y la maldad, ambas se encuentran en el mismo punto, en la fantasía donde todas las criaturas fantásticas viven, hadas, animales que hablan, enanos, árboles parlanchines — su emoción era notoria, él quizás notaba en mi rostro que aún estaba un poco confundida pero poco a poco comenzaba a agarrar el hilo de lo que estaba diciendo. —Haremos una colección donde puedas convertirte en cualquiera de las tres, para hombres y para mujeres, para todo tipo de gustos, para personas que se aburren fácilmente de su imagen y gustan de hacer un cambio cada vez que tienen oportunidad, cada paleta puede tener tres divisiones con los colores que consideremos que son fundamentales para cada tipo de maquillaje, los lápiz labiales pueden tener dos lados, de uno el color suave y grácil y del otro un tono fuerte y atrevido — en este punto ya estaba igual de emocionado que él, estábamos en la misma sintonía, el canal perfecto. —¿Les preparo café? — preguntó mamá sonriente levantándose de su asiento. —Si, por favor — respondimos ambos al mismo tiempo para luego chocar nuestras manos. Inmediatamente busque un block de dibujo y comencé a diseñarlo, quería que tuviese el concepto pero que no se viera infantil, por el contrario deseaba que realmente fuese algo que a una princesa le gustaría tener entre sus cosas. —¿Qué te parece el color dorado como color principal? — comentó Matthew cerca de mí mientras me miraba dibujar. —Justamente estaba pensando en lo mismo, siento que es un color que no solo no puede faltar sino que debe destacar — dije con confianza. —Sería muy bueno agregar dos frascos de "Glitter" en el paquete. —Sería estupendo, uno serviría para un maquillaje normal y otro más fuerte para los maquillajes de fantasía. Pasamos horas trabajando, para cuando nos dimos cuenta ya eran las tres de la madrugada, estaba exhausta, sentía que mi mano se iba a caer en cualquier momento. Mamá se fue a acostar aproximadamente a las doce, no pudo mantenerse ni un minuto más despierta, sobretodo ella que está acostumbrada a dormir más tardar a las once. Sentía que realmente valía la pena lo que estaba haciendo, aunque al principio estaba insegura terminé enamorándome del proyecto, claro que debía aprender a maquillar primero pero eso era lo de menos, la parte más difícil ya casi estaba terminada. —Mañana debemos ir a la fábrica, necesitamos plantearle la idea a los empleados — me extrañó mucho cuando Matthew dijo eso, normalmente los jefes solo daban órdenes y sus empleados obedecían. —¿Plantearles la idea? — pregunté dejando evidente mi extrañeza ante la situación. —Si, después de todo ellos son los que deben fabricarlo, debo sacar el presupuesto y registrar la marca "El Idilio de Manet" por "X Cosmetics" — él hablaba mirando hacia el techo, como si allí hubiesen estrellas. —Pareces emocionado — comenté mirándolo. —Lo estoy, nunca antes me había involucrado tanto en la creación de una línea de maquillaje, normalmente solo le pido a los artistas que me den un concepto y luego ordeno a la gente de mi empresa que creen el producto en base a eso, yo me limito a hacer el resto del trabajo, a hacer que la empresa siga funcionando correctamente y los productos se sigan vendiendo. —Pero tú prácticamente me has traído la idea principal, querías algo que funcionara para diferentes ocasiones e incluso has pensado este raro concepto de princesas y villanos — dije haciendo una observación a todo el trabajo que aunque no lo creyera había hecho. —Me inspiré de tí, antes y ahorita, así que de alguna manera también son tus ideas — respondió él seguro de sí mismo. —¿Es en serio? — pregunté con cierta felicidad. Al hacer públicas mis pinturas lo único que quería era lo mismo que siempre que deseé desde muy temprana edad, que las personas se sintieran inspiradas por mi trabajo y descubrir que lo estaba logrando se sentía tan bien. —Si, por eso te he insistido tanto y lo hemos logrado — admitió él con felicidad, sentía que su rostro brillaba, realmente estaba contento por todo esto. —¿El Idilio de Manet? — pregunté enarcando una ceja. —Sí, me parece que es un nombre bastante adecuado. —Pero el trabajo ha sido de ambos, sería nuestro idilio — contesté sonriente. —“Nuestro Idilio" por "X Cosmetics" — dijo él como si estuviese ya dentro de un comercial. —No lo decía tan literal — comenté entre risas. —Pero me gusta — contestó Matthew con una sonrisa dibujaba en su rostro. «Lo logramos»
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