Capitulo VII "De nuevo tú"

1713 Palabras
Traté de dirigirme a la entrada pero el lugar era tan grande que me perdí. No quería seguir allí, mientras más tiempo estaba allí dentro más desesperada me sentía. Sentí como alguien me tomó del brazo y al voltear pude ver el rostro de Tyler con una sonrisa mirando a los ojos. —¡No puedo creer que estés aquí! — exclamó él con cierta emoción. —Yo no puedo creer que no me hayas llamado — repliqué con una sonrisa luciferina — eso me pasa por esperar mucho de alguien como tú. —Quería que todo sucediera de manera espontánea — respondió él sin borrar esa sonrisa de su rostro, debo admitir que esa sonrisa me encantaba, me tenía atrapada — y mírate aquí estás, el universo nos ha vuelto a reunir. —¿Y si el universo no nos reunía? — pregunté. —Es imposible, mejor hazme otra pregunta. —¿Por? — cuestioné enarcando una ceja. —El universo obviamente nos iba a reunir, tú y yo nacimos para estar juntos — este hombre me estaba loco, tan loco que me causaba gracia y no podía evitar reírme ante sus palabras —Salgamos de aquí, tengo una cita preparada para ambos — añadió tomándome de la mano. —¿Tienes una cita preparada justo para hoy? — pregunté incrédula sin poder parar de reír mientras él me arrastraba hacia la salida. —Si, preparé una cita para el día en que te viera y ese día es hoy — replicó con confianza. —¿Y si te digo que estoy ocupada? — cuestioné. Tyler se detuvo en seco, ya casi estábamos en la salida, no puedo creer que fuí tan tonta como para no encontrarla, estaba allí mismo, no necesitaba un mapa para rastrearla, solo sentido común. —¿Cómo podrías decirle a tu futuro esposo que estás ocupada? eso estaría muy mal de tu parte, cosas como esas llevan al divorcio y además los niños ¿no piensas en los niños? — ya había perdido la cabeza, si había escuchado que el maquillaje contenía ingredientes que podían resultar nocivos para la salud pero no me esperaba que pudiesen hacer que alguien perdiera la cordura en tan poco tiempo. —Tú no eres mi futuro esposo y además ¿cuáles niños? — pregunté extrañada, no podía creer que a pesar de lo confundida que me sentía seguía tomándome todo esto con buen humor. —Pues, nuestros niños — dijo él con confianza. —Tú y yo no tenemos niños. —Y si sigues con esa actitud tampoco vamos a tenerlos, Chloe — replicó él poniéndose serio — lo siento ¿realmente estás ocupada? Me quedé pensando durante unos segundos, quizás no estaría mal darle una oportunidad, no es como que no quisiera, a pesar de la presencia de Matthew en casa y todo el trabajo que tenía no dejaba de vigilar el teléfono, esperando que con suerte sonara y fuese él quien estuviese del otro lado. —Quizás pueda mover mis planes para otro día — dije como quien no quiere la cosa. Salimos de allí y nos subimos a su auto, era un auto de color n***o, bastante elegante, lo imaginaría más para un señor y menos para un chico como él. —¿A dónde lo llevo jóven? — preguntó el chófer desde el asiento del conductor. —Vamos a la cita — dijo Tyler sonriente. —¿Es esa la chica descuidada que abandona su zapatilla? — comentó el chófer mirándome por el espejo, sus palabras me hacían pensar en la Cenicienta pero aún más me sorprendía que realmente había planeado una cita para nosotros sin siquiera saber si volveríamos a vernos. —Si, es ella — contestó Tyler mientras me miraba. El auto comenzó a andar, no sabía a donde íbamos, miraba hacia los lados pero no reconocía nada a mi alrededor, quizás porque no solía visitar ciertas partes de la ciudad. —Ya hemos llegado — dijo el chófer tan emocionado como mi acompañante. Estaba a punto de abrir la puerta hasta que Tyler me tomó del brazo de manera apresurada, me pregunté si estaba haciendo algo mal, realmente me asustó un poco. —¡No! — exclamó — espera un momento. Se bajó del auto, lo ví rodearlo y llegar hasta mi puerta para abrirla él mismo, haciéndome un gesto para que descendiera del carro. —¿Solo querías abrir la puerta? — pregunté perpleja. —Sí, eso hace un caballero — me dijo con una mirada tan ingenua que me causó ternura. Miré hacia los alrededores, era una enorme pista en donde se encontraban un par de aviones, ya estaba atardeciendo y la vista era sublime. —Has elegido un gran lugar — comenté — todo se ve tan hermoso. —¿El lugar? — replicó él confuso, podía notar en su mirada que no entendía nada de lo que yo estaba diciendo pero yo no entendía la razón de porqué él no entendía. —Sí, se supone que me has traído hasta acá para tener una cita ¿no? —Este no es el lugar, nosotros vamos hacia allá — me corrigió señalando hacia una de los aviones — iremos en mi Jet privado a Francia, creí que te gustaría visitar el museo Louvre conmigo, ese lugar en donde algún día la gente verá tus pinturas, quizás hasta te pongan a un lado de "La Gioconda" Él hablaba con gran emoción pero yo no sabía qué decir, para comenzar me sentía avergonzada por creer que me había traído hasta acá para ver el cielo, podía notarse la diferencia de nuestros mundos en ese ligero pensamiento y para terminar no podía irme a Francia y menos así de la nada. —No puedo ir contigo, lo siento — dije un poco triste, de manera seria por primera vez — no he traído conmigo más ropa, no tengo dinero para pagar el boleto, un hotel o algo por estilo, tampoco traigo mi pasaporte, ni mi identificación. —Yo puedo pagar todo eso, podemos comprar ropa allá y mandaré a alguno de mis hombres para que busquen eso en tu casa o te lleven si te sientes más segura así, no debes preocuparte por nada, yo puedo encargarme de todo — luego de decir esto le hizo una señal a uno de los sujetos que se encontraban en el lugar alrededor de nosotros, vestían de traje y llevaban lentes oscuros, me recordaban a los hombres de n***o. —Lo siento pero no puedo aceptarlo, Tyler. Te ruego que no insistas, prefiero irme a casa. Comencé a caminar sin saber hacia donde iba, después de todo no es como si viniera aquí diariamente, tenía el pasaporte solo de adorno porque nunca lo había utilizado pero dicen que preguntando se llega a Roma, iba a usar esa estrategia. —Chloe — dijo Tyler tomándome del brazo — ven conmigo, he preparado una cita para nosotros, mucho mejor que Francia, mucho mejor que un museo. —Tyler en serio yo... — intenté decir cansada de todo esto. —Te he traído para que veamos el atardecer — intervino señalando con su mano hacia el cielo que poco a poco se tornaba de un lindo color naranja — ¿no te gusta? — añadió. —No debiste molestarte — bromeé mirándolo. —Tú te lo mereces — respondió él en la misma corriente. Caminamos hasta el borde de la pista, en donde las gramas y las flores se adueñaban del territorio, el viento pasaba con fuerza sacudiendo nuestros cabellos, moviendo ligeramente el pasto. Nos sentamos allí a observar el paisaje pero podía sentir la mirada de él sobre mí. —¿Te gusta el paisaje? — pregunté. —Nunca antes había visto algo tan hermoso — respondió él embelesado. —¿Por qué me miras? — pregunté avergonzada, mirándolo directamente a los ojos como si lo estuviese retando. —Porque me gusta admirarte — contestó inmediatamente. —¿Francia no es un poco exagerando? — cuestioné mientras me reía de su ingenuidad. Solo piénsenlo por un momento, sé que la mayoría diría «¡Oh! Francia es un sueño» pero al presentarse la ocasión tu cabeza comienza a pensar en todo, en el trabajo, en la familia, en los estudios, a cualquiera le daría miedo irse a un país desconocido sin dinero o ropa, sin haber dejado nada preparado y sin avisar. —Ya olvida eso — respondió él haciendo evidente su vergüenza — era solo una broma, obviamente no te iba a llevar al Louvre ¿acaso crees que estoy loco? es que adivinaste la sorpresa del atardecer y tuve que inventarme una broma. —Podríamos haber visto el atardecer en otro lugar, incluso hay lugares mucho mejores que éste para apreciarlo, así que si esa es tu excusa también es muy mala, realmente no sabes nada de citas — repliqué dándome la libertad de burlarme un poco. —Es mi primera cita — confesó él un poco apenado — no sabía que hacer, lo pensé mucho así que busqué en internet: ¿a dónde debería llevar a una chica que ama el arte? —¿Y allí te salió el Louvre? — podría predecirlo, no hay que ser un genio para hacerlo. —Si, no creí que sería exagerado, lo lamento. Lo miré de perfil, sus ojos color café, sus labios un poco finos, su cabello n***o un poco largo, su piel blanca que me hacía sentir que no salía mucho de casa, realmente Tyler era uno de los hombres más hermosos que había podido ver en mi vida y no solo era eso, por dentro también era una gran persona, era tan inocente, tan tierno, a pesar de que en el exterior pintaba de ser alguien muy diferente, cualquiera que lo viese tan callado, tan serio, creería que realmente es así todo el tiempo, frío como el hielo. —No tienes porqué lamentarlo, hiciste un gran esfuerzo — me dirigí hacia él con una sonrisa. —También lamento haber actuado como un niño por la mañana, no suelo ser así pero tú sí, así que creí que te gustaría — expuso con timidez. —Solo sé tú mismo — dije tajante. —Solo seré yo mismo.
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