76 Nunca había visto la cara de mi mamá deformándose de la manera como se ve en éste momento: sus ojos son enormes, la mandíbula súper estirada, los cachetes también. Parece que las manos le estuvieran temblando sobre el timón de la camioneta. Luego se pasa una mano por la frente, sacude la cabeza y me dice: –Nena, podrías estar mucho más grave de lo que estás o por lo menos detenida en alguna estación de policía o algo así. Esto es de no creer, sobre todo que tú no hiciste nada… –Má, yo solo salí corriendo detrás de mis amigos, igual que todo el mundo que estaba corriendo, pero yo fui la única idiota que se cayó. –Gracias a Dios que llamaste a Andrea y su tía, y yo por andar con Freja no te puse cuidado –mi mamá vuelve a mover la cabeza de un lado a otro mientras sigue manejando.

