75 Vamos en el taxi hacia el apartamento de Liliana. Aprovecho el recorrido para contarles a Andreita y a su tía todos los detalles de lo que pasó con la manifestación y la policía antimotines. Mi nuevo amor ya estaba enterada de algunas cosas, pero Liliana solo tenía una versión reducida de la historia. –Pero esos tipos son unos salvajes –dice Liliana, su cabeza meneándose, sus ojos listos para echarle gotas. –Te hubieran podido matar si no es por los capuchos –dice Andreita, su mano en la mía. –A esos tipos no hacen sino sembrarles odio en esa cabeza –dice el taxista, mientras nos mira por el espejo retrovisor–. Un sobrino estuvo en los antimotines, pero eso se aburrió de ese lavado cerebral tan bravo que les meten allá. –Eso como que es tenaz… –dice Liliana. –Él se salió despu

