Celeste sintió que estaba siendo muy grosera con Marcus, por esa razón decidió salir de su cama, ella camino hacia la habitación de Marcus, le quería pedir disculpa, pero, aunque tocó suavemente la puerta dos veces, no hubo respuesta, regreso de vuelta y cuando abrió su puerta se encontró a Marcus en medio de la habitación. El silencio en la habitación era denso, pero no incómodo. Marcus se quedó quieto mientras la ve entrar. —Te he traído esta manzanilla— —Gracias— Marcus se queda observando a Celeste mientras ella bebía lentamente la manzanilla. La luz tenue del cuarto iluminaba su rostro, dándole un aire de fragilidad que contrastaba con la dureza que usualmente mostraba. Los pequeños estornudos que escapaban de sus labios rompían la quietud del momento, como una melodía suave que M

