Un regreso con el corazón partido en dos El sonido del motor del auto se fundía con el zumbido de los pensamientos de Celeste. Desde el asiento del copiloto, veía a Marcus conducir hacia el aeropuerto, su rostro imperturbable, aunque ella podía notar la tensión en sus manos al volante. Afuera, el paisaje se deslizaba con indiferencia, mientras dentro del auto, una tormenta emocional envolvía a Celeste. Al llegar al aeropuerto, Marcus estacionó en silencio. Durante un momento que pareció eterno, ninguno de los dos dijo nada. Marcus bajó primero, caminando de un lado a otro mientras resolvía los detalles del vuelo. Desde el auto, Celeste lo observaba, sintiendo cómo su corazón se estrujaba. Lo conocía tan bien que, incluso desde la distancia, podía percibir la frustración y el cansancio qu

