El Juego de la Conquista Marcus se despidió de Celeste con una sonrisa tensa, pero su corazón latía con fuerza. (No iba a discutir con ella, no lo haría) Su madre le había enseñado que la paciencia y la educación siempre eran más poderosas que las discusiones sin sentido. Con un "buenas noches" que resonó en el aire de la habitación, salió sin mirar atrás. El silencio de la casa lo envolvió mientras caminaba hacia su propio cuarto, donde se tumbó en la cama sin poder dejar de pensar en su esposa, aunque ella aún no lo sabía. ¡Es mi esposa! se repitió una y otra vez en su mente. A pesar de que Celeste creía que estaba casada con un hombre que no era él, Marcus nunca había tenido la intención de revelarle la verdad tan pronto. Él sabía que el amor no podía forzarse, ni apresurarse. Su estr

