El salón de fiestas estaba impecable. Flores blancas adornaban la entrada, con candelabros preciosos y una banda de música en vivo, también había un banquete, donde los invitados podían servirse inclusive caviar. Frederick y yo entramos unidos del brazo, cualquiera que nos viera, diría que éramos una pareja de enamorados. Él también lucia muy bien, pero ya era común, tenía el rostro bonito y una personalidad carismática y encantadora. Me presentó algunos amigos, fue sonriente y amable, aunque por dentro estaba muriéndome de los nervios. Buscaba a Serena y Evans con la mirada, pero no parecían estar por ninguna parte, él había dicho que iría a buscarla a las siete, así que ya debían estar aquí. Inmediatamente después, me regañé a mí misma por estar pensando en él, estaba aquí acompa

