VIERNES, 9: 45 AM Miré mi carta de renuncia mientras me comía las uñas. Nunca había estado tan nerviosa antes, aunque después de todo, era la primera vez que iba a renunciar. Después de meses soportando a Evans, decidí que era lo mejor para ambos. Un nuevo trabajo, menos estresante y con un jefe mucho menos molesto me traería la paz que tanto anhelaba. Mi corazón dolía por alejarme de Evans, pero sabía que era lo mejor, me lo tenía que repetir a cada segundo para no retractarme. Tomé una respiración fuerte y me dirigí hacia su oficina. Evans esta de muy mal humor hoy, si es que eso se podía. Entré en su oficina con paso decidido y me detuve frente a él, procurando que mi mirada no demostrara lo nerviosa que estaba. Coloqué el sobre con suavidad sobre el escritorio

