4. De regreso a casa.

497 Palabras
Brooke. Estoy camino a casa, el solo salir de la universidad y saber a dónde me dirijo me da mucha tranquilidad, mi casa siempre ha sido mi lugar seguro. Vuelvo para poder estar con mi padre, aunque hablamos seguido no se compara a sus buenos días en persona. También a nuestro perro bucky, lo sé, es un nombre extraño para un perro pero Andrew fue el que lo llamó así y tuvo la tonta excusa de que si no lo llamábamos de esa manera el perro se podría confundir y probablemente explotaría. Si claro, eso seguramente es lo que sucede. El cachorro fue un regalo que él me dio en mi último cumpleaños en casa. Andrew incluso pidió permiso en la base para estar ahí. Jamás voy a olvidar el momento en el que me lo dió. Bucky era el perro más bonito que había visto y Andrew sabe cuanto amor le tengo a los animales. De pequeña siempre le decía que tomaría a todos los perros y gatos de la calle para adoptarlos y así darles todo el amor que sus ingratos dueños no les dieron. Bucky es quien le ha hecho compañía a mi padre en mi ausencia. Me pregunto si estará saliendo con alguien. Mi padre, no bucky. Tal vez suene extraño pero, mi padre es un hombre realmente guapo con la edad que tiene. Su cabello castaño bien cortado, sus ojos color avellana y su metro con ochenta y cinco centímetros no pasa desapercibido para nadie. Lo sé porque lo veo mucho en el supermercado, como las mujeres y algunos hombres lo observan. Sé que después de mamá se concentró en ser padre y madre pero me gustaría que encontrará a alguien, que sea feliz, le he animado para que le rehaga su vida pero claro que él no quiere. Siempre dice lo mismo. —Ya tuve mi historia de amor, encontré a mi alma gemela y nadie podría compararse. Claro que nadie puede compararse a mi madre, nunca, pero tampoco quiero que se quede solo por el resto de sus días. Sé que si no está trabajando, está dando pláticas a otros soldados también retirados como él o saliendo a correr con bucky pero cuando empieza a caer la noche vuelve a casa y cena solo, solemos hacer videollamadas pero es todo, eso es prácticamente su día a día. Perder a mamá no fue fácil, se llevó una parte importante de nosotros pero así como él me anima a salir adelante, a continuar con mi vida, yo quiero hacer lo mismo por él. Al poner un pie en el jardín de mi casa los recuerdos me invaden. Se encuentra tal cual la dejé, nada cambió, las paredes siguen siendo azul marino, los marcos de las ventanas y el pórtico blancos, y a un costado está empezando a florecer el árbol de naranjas que mi madre había sembrado, toda la casa era ella. Extraño estar aquí. Ahora todo esto me parece demasiado grande.
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