Andrei Las suaves notas de un cuarteto de cuerdas llenan el aire mientras ajusto mis gemelos, de pie frente al altar con un esmoquin entallado que rompe con mi habitual atuendo oscuro. La tela de un profundo color malva atrapa la luz, reflejando un sutil brillo que habla de riqueza y refinamiento. Todo forma parte de la ilusión que estamos creando hoy. Recorro con la mirada el pequeño y acogedor lugar que he alquilado para esta farsa. Cada detalle ha sido planificado meticulosamente, desde los lujosos arreglos florales hasta el suave resplandor de las velas distribuidas por todo el espacio. El aroma de rosas y lirios flota en el aire, casi empalagoso en su dulzura. Los invitados —todos actores contratados para interpretar a nuestros amigos y familiares más cercanos— deambulan, charlan y

