Después de pasar el rato con Neal, Nayla se fue al apartamento; no supo si Luke seguía con Lara y no iba a averiguarlo. Al entrar, vio todo ordenado. Era como si las cosas regresaran a su orden natural. No había señales de Hank ni su amiga. Se encaminó a su habitación, deseaba darse un baño y relajarse por esa noche; el día siguiente sería de trabajo otra vez. Su celular sonó, y al ver la pantalla, se percató de un número desconocido, no era la misma lada de Michfield. La curiosidad mató al gato y ella era uno muy curioso, así que contestó. —¿Hola? —Hola, Nayla ―Reconoció esa voz femenina al otro lado de la línea, viró los ojos y pensó en colgar—. No cuelgues por favor —pidió como si hubiese leído su mente. —¿Qué quieres? —preguntó enfadada. —Sé que fuiste tú quien hizo todo esto.

