—Es un placer, señorita Lara —dijo Luke con la mirada perdida en ella. —L-lo mismo digo —respondió ella claramente nerviosa. —Espero que no te moleste que haya invitado a mi hermano, Lara —mencionó Nayla tratando de disculparse por el atrevimiento. —Descuida, preciosa —dijo Neal—, a mi hermana le gustan las visitas. ¿Verdad, hermanita? Neal y Lara cruzaron miradas en complicidad, y al igual que Nayla, Neal parecía complacido de ver la reacción de su hermana. —Yo… Y-yo… Por favor, pasen —ofreció Lara tratando de esconder la mirada. Luke no dejaba de mirarla, y podía notar como ella se sonrojaba y se ponía más nerviosa. Neal codeó a Nayla para que los viera, porque no habían cruzado más palabras después de su saludo. —Y, ¿hace cuánto que salen? —cuestionó Luke. —hace pocos días ―co

