Cuando Nayla estaba lista para irse al trabajo, notó en su celular que aún le quedaba algo de tiempo. No tenía nada más que hacer en mi habitación así que tuve que salir y tantear terreno. Fue a la cocina por cereal, y ellos estaban ahí. Había bastante silencio, que era irritante. Mientras preparaba su cereal, podía sentir la pesada mirada de esa chica, pero hizo todo por ignorarla. —Pompón —llamó Hank, y como si ellas estuvieran sincronizadas, volteamos hacia él que para sorpresa de Nayla, no se inmutó en continuar. La estaba llamando Pompón frente a su invitada sin temor, lo cual hizo sonreír a su compañera de piso. ―¿Qué pasa, Mono? —Hace una hora vino el administrador —continuó—, dijo que nos esperaba esta noche en su oficina, así que hazte de tiempo. —¿A qué hora exactamente?

