Dos meses no parecen mucho, pero la realidad es que son una eternidad. La mansión ahora al fin está amueblada, y no puedo negar que cada mueble, y cada vajilla o lámpara ha sido una odisea, Thiago parece querer pertenecer a todo a cada momento, y no puedo sentirme más que feliz. Vivimos juntos, aunque aún no tenemos fecha, es algo extraño sí, pero estoy feliz. Thiago ha hecho varios negocios en New York y eso lo tiene ocupado, después de todo, perdió gran parte de su fortuna, debido a todo lo del pasado, camino por las calles, y aunque no todo es hermoso en esta ciudad, trato de mantener la mirada en lo lindo, personas caminan de prisa, sumergidas en sus propios mundos, miro los aparadores, y cada vestido me veo me encanta, esta noche Thiago quiere tener una cena especial conmigo, y

